Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que no debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.

Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros u otro tipo de publicaciones de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Aquí encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe, que incluye también todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio.

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Bienvenidos.

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¿Es la religión la raíz de todos los males?

la raiz de todos los males

 Las siguientes líneas aparecen en la cabecera de un conocido blog ateo que suelo visitar:
 

"No encuentro ninguna diferencia entre el Islam y el fundamentalismo islámico. Creo que la religión es la raíz, y de la raíz crece el fundamentalismo como un tallo venenoso. Si quitamos el fundamentalismo y dejamos la religión, en un momento u otro el fundamentalismo volverá a crecer".

Taslima Nasrin
Médico, escritora y columnista de origen bengalí



Les invito a realizar conmigo un pequeño experimento semántico :-)



"No encontramos ninguna diferencia entre el sexo y el abuso sexual. Creemos que el sexo es la raíz, y de la raíz crece el abuso sexual como un tallo venenoso. Si quitamos el abuso sexual y dejamos el sexo, en un momento u otro el abuso sexual volverá a crecer"

(Conclusión obvia: hay que eliminar el sexo)


***


La conclusión anterior es "obvia", pero es evidentemente errónea, porque la premisa de partida también lo era. Parece increíble que a estas alturas tengamos que incidir, una vez más, en este aspecto del debate, pero vamos a ello:  


Señores ateos: no todos los creyentes somos extremistas ni, por el hecho de ser teístas, acabaremos indefectiblemente siendo terroristas, del mismo modo que la gente que practica el sexo no acaba indefectiblemente cometiendo abusos sexuales, ni la gente honrada afiliada al partido comunista acaba enterrando minas antipersonas en Camboya. Esto es así aunque los nuevos ateos insistan en crear alarma en la sociedad con esta supuesta posibilidad. El terrorismo islamista es una degeneración de una idea religiosa, una aberración, no la consecuencia natural de esa idea, y el tallo de la aberración, desgraciadamente, puede surgir de la raíz de cualquier grupo social, religioso o no. Creo que todos podemos captar la diferencia entre ambos conceptos.

Entendemos que las vivencias personales de Taslima Nasrin, el modo brutal en que fue perseguida, la han llevado a esta postura ideológica, posicionada justo en el "extremo" opuesto al punto ideológico en el que se encuentran sus enemigos. Y aquí usamos el término "extremo" intencionadamente. Comprendemos que este tipo de terribles abusos puede nublar la capacidad de razonar con claridad incluso a una persona tan inteligente. Es una derivación lógica de su traumática experiencia privada, casi una previsible estratagema psicológica, si me lo permiten. Pero, aunque la entendamos, aunque compartamos su indignación y nos unamos sin dudarlo a su denuncia contra los integrismos religiosos y contra cualquier tipo de violencia, también comprendemos que, en el fondo, su postura doctrinal anti-teísta resulta tan obcecada, injustamente generalizadora y extremista como lo es la ideología radical que trata de combatir.

Por cierto, ¿cómo pretende esta señora, y cómo pretenden los nuevos ateos en general, "cortar de raíz" la religión? ¿Qué medios usarán para hacerlo? ¿De qué modo se puede cortar de raíz las creencias de la gente sin violar, uno a uno, casi todos los derechos más elementales de las personas recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos? Esos mismos derechos que, por cierto, la señora Nasrin asegura defender a capa y espada.


La inmensa mayoría de los creyentes somos ciudadanos pacíficos y luchamos desde nuestra parcela particular por crear un mundo mejor y menos hostil para todos. Hay una minoría que "hace ruído", mucho ruído, y es esa minoría la que aparece en los medios porque la mayoría silenciosa casi nunca es noticia. Pero es en la minoría ruidosa donde los nuevos ateos ponen el punto de mira de su rifle de largo alcance. No consiguen abrir el foco, ampliar miras y observar más allá del estrecho horizonte de los integristas. Sólo esa minoría de exaltados representa para ellos al "demonio del teísmo", esa repulsiva bestia que hay que eliminar del mapa para que el mundo sea por fin el paraíso terrenal que todos deseamos... Como ven, un discurso cuasi "religioso", de cuyo contenido incendiario sólo el factor "Dios" ha sido excluido, pues la amenaza del terrible final que nos espera si no seguimos sus consejos y les apoyamos en su feroz cruzada, es prácticamente un calco de cualquiera de las arengas de esos furibundos predicadores televisivos que llaman a sus seguidores a las trincheras para luchar contra las huestes del Maligno.

Y, sin embargo, no es necesario realizar ninguna enrevesada pirueta mental para entender que esa minoría violenta islamista, por muy numerosa que parezca, por mucho ruido que haga y por mucho espacio que ocupe en las noticias, no es representativa de todos los creyentes, del mismo modo que Pol Pot y sus Jemeres Rojos no son representativos de todos los comunistas, quienes, en su mayoría, son gente de bien y hablo con conocimiento de causa pues tengo buenos amigos entre ellos. Juzgar el todo por la parte nunca ha sido precisamente un ejercicio de honestidad intelectual, un error de cognición muy propio, por cierto, del ateo.



Pregunta:

 Cuando, del modo que sea, los nuevos ateos proselitistas por fin acaben con la religión, que es la "causa de todos los males" (Dawkins dixit), ¿qué harán después para acabar también con todas las demás ideologías no religiosas (políticas, económicas, nacionalistas, patrióticas, territoriales, tribales, etc.) que, estadísticamente hablando, han causado la inmensa mayoría de las muertes violentas a lo largo de la Historia? ¿O estas otras causas, a pesar de ser más numerosas, no les importan tanto? Y, si no les importan, ¿por qué?



Unos datos para la reflexión:

Se estima que las Cruzadas causaron la muerte de 1.000.000 de personas a lo largo de dos siglos. La Inquisición cometió 350.000 asesinatos (me niego a llamarlas "ejecuciones"), durante los siglos XVI al XVIII.


Sólo en el siglo XX, en el curso de unas cuantas décadas, entre Josef Stalin y Mao Tse-Tung acabaron con la vida de 120.000.000 de personas. No cito a estos dirigentes porque fueran ateos, -que lo eran- sino porque, precisamente por serlo, sabemos que NO mataban en el nombre de Dios y sus casos son idóneos para ilustrar lo que postulamos. Stalin incluso asesinó a algunos de sus familiares simplemente por mostrar su disidencia. Este hecho histórico comprobable confirma nuestra tesis de que no es necesario creer en ningún dios para que alguien se convierta en un tirano genocida. Basta una idea, la que sea.


Por tanto, si resulta que la religión no es "la única causa de todos los males", que cualquier idea (cualquier raíz), por inocua, inocente o luminosa que pueda parecer en principio, llevada a su extremo por dirigentes corruptos puede acabar en democidio, ¿cuál sería la solución? 

Proponemos:

No tenga usted ideas religiosas, podría acabar matando.
No tenga usted ideas políticas, podría acabar matando.
No tenga usted ideas ecológicas, científicas, patrióticas, podría acabar matando.
No siga usted con entusiasmo ningún tipo de corriente filosófica, doctrinal, escuela de pensamiento o cualquier otro movimiento social o cultural, podría acabar matando.  
No tenga usted ideas, en general, podría acabar matando.
No tenga usted sexo, por supuesto, podría acabar matando.


Conclusión final:

Sea usted ateo, esa es la solución a "todos los males".

Aunque suene a guasa, no lo decimos en broma: la mayoría de los nuevos ateos, y he leído a muchos, están seguros de que cuando todos pensemos como ellos, cuando nadie crea en Dios, amanecerá una nueva era de paz, amor y concordia sin precedentes en la Historia del hombre. Compruébenlo por ustedes mismos, mediten estas frases de un modesto y autocrítico ;-) ateo que participaba en un foro de debate. Los caracteres en gris son añadidos míos:


"Pedir (a los creyentes) que dejen de creer es imposible, necesitamos una generación como yo, criado en la ciencia crítica, basada en el materialismo dialéctico, carente de metafísica existencial, sí hay un mundo sin bien ni mal, solo que ustedes (los creyentes) jamás lo entenderán"


(Sí, de vez en cuando a los creyentes se nos olvida que somos todos idiotas e ignorantes, es bueno que ateos ilustrados como éste nos lo recuerden... Menos mal que pronto habrá una generación "como él" que se ofrece "humildemente" como ejemplo insigne a seguir por el resto del rebaño humano
 ;-)

Ops, por cierto, si hay un mundo "sin bien ni mal", "ni bueno ni malo", ¿por qué nuestro amigo está tan seguro que el modo en que él entiende ese mismo mundo es "el bueno"? ¿Por qué, si no hay bien ni mal, necesitamos "una generación como él"? ¿Para qué? ¿Qué más da cómo sea la generación? ¿No se está contradiciendo a sí mismo? ¿Por qué no afirma sin más que su forma de ver el asunto es tan buena o tan mala como cualquier otra? ¿Por qué él está excluido de su propio veredicto?)


  ***


Y, ya para terminar, ¿en qué evidencia se basan los adalides del empirismo y del método científico para respaldar una afirmación tan categórica como esa de que un mundo ateo sería mejor que el actual? ¿En la "evidencia" histórica?

Pero, si la "evidencia histórica", como queda dicho, no la respalda, ¿qué extraño impulso subjetivo alimenta, entonces, su pasmosa seguridad de que el futuro mundo ateo será un glorioso escenario de paz?

 ¿La fe, quizás?
:-)



"La violencia, sea cual sea la forma en que se manifieste, es un fracaso"

Jean Paul Sartre
Filósofo, escritor y activista político francés
Fue uno de los máximos exponentes del marxismo humanista



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