Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro, no está adscrito a AdSense y no me reporta ningún tipo de beneficio económico o de cualquier otra índole. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que, no por esto, debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.

Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros o revistas de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Al final del blog encontrarán una bibliografía referente al debate ciencia-fe, que incluye todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio. También pueden verla ampliada aquí.

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Bienvenidos :-)


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La realidad será eternamente inasible. Andrés Moya

hombre universo

"Toda la tecnociencia del momento, o muy buena parte de ella, está montada sobre teorías científicas que se nos presentan como más o menos acabadas, lo que no deja de ser una burda apreciación de lo que acontece en realidad. La ciencia del momento ha descubierto que el mundo está transido de fenómenos de complejidad emergentes, algo que no se circunscribe al dominio de lo vivo y lo mental. Toda la física moderna nos muestra, también, la presencia de complejidad emergente.

Por definición no se puede fabricar una teoría acabada del todo, una teoría científica, porque no podemos ser tan pretenciosos como para pensar que podamos llegar a la realidad de una teoría final, por más plausible que nos lo presenten algunos físicos teóricos.

Sería temerario, a día de hoy, sostener que estamos en condiciones de proceder con intervenciones de amplio calado sobre nuestro genoma o sobre nuestro cerebro, porque disponemos de un conocimiento de la naturaleza suficiente.

Puesta en toda su dimensión explicativa, la ciencia es una forma limitada, aunque sin límite reconocible, de conocimiento de la realidad. Por lo tanto, su método no puede brindar respuestas definitivas.

La realidad será eternamente inasible".


Andrés Moya
Doctor en Biología y en Filosofía
 Catedrático de Genética en la Universitat de València
Director de la Cátedra FISABIO para el fomento de la Investigación Biomédica
Autor de "Biología y espíritu", 2014
Se considera agnóstico



La pregunta de Leibniz y los múltiples mapas de la realidad.


Imagen

Jacques Monod y la mitología materialista de la ciencia

planeta pluton

"(Existe un curioso fenómeno) que se repite con regularidad en las formulaciones de la mitología materialista de la ciencia (entendiendo aquí "mitología" como la interpretación subjetiva realizada desde una filosofía previa -atea, en este caso- sobre unos hechos objetivos, véase explicación más abajo), al menos desde el siglo XIX: la atribución sistemática al teísmo de una ligadura con las posiciones que las teorías científicas existosas en cada momento consideren descartadas. De manera que las últimas teorías científicas siempre estarían reforzando al materialismo ateo. Lo curioso de esto es que, en función de cómo evolucionen las ciencias, el teísmo vendrá a ser rechazado por una razón o justo por la contraria


Así, por ejemplo, Monod se esfuerza por presentar el indeterminismo en la ciencia actual como soporte del ateísmo. Pero, en el siglo XIX, los sucesores de Laplace vieron en la mecánica clásica determinista una teoría perfectamente explicativa, que convertía a Dios en una hipótesis innecesaria.

En la argumentación materialista se pueden señalar bastantes paradojas de este tipo".

Francisco J. Soler Gil
Filósofo de la Física
Doctor en Filosofía por la Universidad de Bremen 
Miembro del grupo de investigación de filosofía de la física en dicha universidad
Autor de "Mitología materialista de la Ciencia", Ediciones Encuentro, 2013




Muy revelador, ¿no les parece?
Con determinismo o sin él, con azar o sin él, la banca siempre gana.
:-)


Se podría argumentar que el teísmo liberal ha hecho exactamente lo mismo, es decir, vislumbrar en cada descubrimiento científico un enlace que llevaría en última instancia a reconocer a Dios en Su obra, el universo. Pero es que el teísmo, como filosofía, parte justamente de esa base: la que sostiene que la Ciencia es un instrumento del Creador, la herramienta (una de ellas) que Él mismo dispuso para que el hombre Le buscara y desenmascarara :-) Así que, todos los dictámenes de la Ciencia (incluidos sus errores), siempre serán bienvenidos e interpretados por el teísta como parte inevitable de esa apasionante aventura que es descubrir el mapa del Ingeniero.

El ateísmo, en cambio, que no parte de esta base, no tiene razón alguna para sostener que tanto una teoría científica como su contraria "demuestran" que Dios no existe, sin caer en una absurda contradicción.


***


Para explicar qué es eso que Soler Gil denomina "mitología materialista", citaremos también a Jacques Monod. Cuando este ilustre biólogo y Premio Nobel escribió su "El azar y la necesidad" (una de las muchas biblias de los ateos :-)), incluyó en su prefacio una esclarecedora advertencia que hoy suele pasar convenientemente desapercibida. Antes de desarrollar su ensayo, en el que Monod se alineaba con el existencialismo más desalentador de los cincuenta y sesenta al afirmar que "el hombre sabe al fin que está solo en la inmensidad indiferente del Universo en donde ha emergido por azar. Igual que su destino, su deber no está escrito en ninguna parte", el autor nos advierte:


"Desde luego hay que evitar toda confusión entre las ideas sugeridas por la ciencia y la ciencia misma (...) Indudablemente, soy responsable de las generalizaciones ideológicas que he creído poder deducir de ellas."


O sea, que la Ciencia es una cosa y las ideas que uno desarrolle por su cuenta y riesgo a partir de la Ciencia es otra. Muy distinta.


El afamado biólogo nos está confesando amablemente que las ideas filosóficas que nos ofrece en su ensayo son, ni más ni menos, que... una opinión personal, que ha "deducido generalizaciones ideológicas" a partir de los hechos científicos disponibles en su tiempo. Esas generalizaciones ideológicas lo siguen siendo hoy, siguen siendo filosofía, no Ciencia. Para millones de ateos, sin embargo, son dogmas de fe.

Y así ocurrirá, me temo, por mucho tiempo, entre otras razones porque ni el hombre de a pie ni, en muchas ocasiones, los mismos científicos son conscientes de esta confusión, de esta amalgama de términos y conceptos, y, si lo son, no se atreverán a reconocerlo en público. Soler Gil lo expresa así:


"¿Acaso resulta respetuoso hablar de 'mito' o 'mitología', en relación con la lectura materialista de la ciencia? ¿No es esta elección terminológica una forma de desacreditar el materialismo asociándolo con un término tan cercano al engaño y la mentira? Si consultamos el significado de la palabra 'mito' en el diccionario (...) encontramos tres acepciones del término. Una de ellas considera el mito como 'representación deformada o idealizada de alguien o algo que se forma en la conciencia colectiva'... La otra nos advierte que el mito es 'cosa inventada por alguien, que intenta hacerla pasar por verdad, o cosa que no existe más que en la fantasía de alguien' (...)

Aunque la opción materialista sea un planteamiento que merece una discusión seria, la lectura materialista de la ciencia posee en nuestro tiempo los rasgos del mito en estas dos acepciones. Se trata, desde luego de una interpretación deformada de la ciencia, en la que se trata hacer pasar por resultados científicos lo que no son más que interpretaciones particulares de los mismos. Y estas interpretaciones, convertidas en 'resultados de la ciencia', ocupan un lugar preeminente en la conciencia colectiva de nuestras sociedades occidentales".

De hecho:


"¿Cuántas veces no nos habrán salido ya al paso frases como estas? 'A más Ciencia, menos religión'. 'Desde Darwin, no se sostiene que un ser superior haya creado el mundo'. 'La ciencia moderna no deja lugar a la existencia de un Dios creador'.

Si tales expresiones aún no le resultan familiares, no pasará mucho tiempo hasta que lo sean. De hecho, puedo anticiparle que estos enunciados, u otros por el estilo, le acompañarán toda su vida.

El conflicto -la disyuntiva- entre Dios y la Ciencia forma parte del Zeitgeist, el espíritu de nuestro tiempo. Es 'lo que se piensa', sobre este asunto hoy en día. Y como los hombres somos por naturaleza sociales, la opinión colectiva queda revestida con ropajes de verosimilitud hasta tal punto que los que se abandonan a ella consideran extravagante, completamente errónea, la puesta en cuestión de uno de esos consensos: ¿cómo podría pensarse en serio otra cosa? ¿No está más que establecido que...?

Ahora bien, lo cierto es que yo, en conciencia, no puedo avalar en este punto la opinión de nuestro tiempo. Lo cierto es que después de más de veinticinco años dedicados al estudio de la frontera entre ciencia y filosofía, no sólo no creo que exista ninguna incompatibilidad entre la ciencia y la fe en Dios, sino que considero que los datos acerca de la realidad natural que nos aportan las ciencias actuales encajan de un modo muy notable con las viejas doctrinas teológicas sobre el mundo y sobre el hombre".


En resumidas cuentas:

"Hemos de optar entre una interpretación del mundo que parte de la materia como realidad primera (materialismo), y la interpretación alternativa, que juzga más verosímil que sea una mente la que desempeña ese papel (teísmo)".



Y los descubrimientos de la Ciencia -sin quitarle ni añadirle una coma*- pueden confirmar, en principio, ambas interpretaciones. Todo es cuestión de perspectiva, simplemente, hay que elegir una de ellas... y respetar la otra. Compruébenlo por ustedes mismos, les invito a leer el excelente libro del que hoy hemos extraído estos párrafos y entenderán de qué les hablo.  

Si nuestros amigos ateos, en lugar de aventurarse en su lectura, responden a mi sugerencia argumentando, como me dijo cierto escéptico hace poco, que no necesitan conocer la versión teísta del debate "porque ya han leído la Biblia" :-) no harán más que confirmar y conceder credibilidad a la valiente tesis que el doctor Soler expone en su ensayo.

(*Aunque no sea necesario, aclaramos que Soler Gil no comparte los postulados de los creacionistas ni de los defensores del llamado "movimiento de la Tierra joven" o el Diseño Inteligente).


***


Y, ya para acabar, una última reflexión; Jacques Monod, como buen nihilista, creía que el deber moral de los hombres, "no está escrito en ninguna parte". La ética, cualquier tipo de ética, en este caso, no es más que una vana ilusión... Cabe, entonces, preguntarse por qué arriesgó su vida siguiendo esa ilusión cuando se unió a la Resistencia Francesa contra los nazis. Esto ocurrió años antes de escribir su "El azar y la necesidad", es cierto, pero nunca declaró que se arrepintiera de haber actuado como lo hizo durante la Segunda Guerra Mundial.

¿Por qué Monod luchó contra el Tercer Reich?

¿Acaso el código ético de Hitler no era tan válido 
-por ser igualmente ilusorio- como el suyo?



"Tras los quarks y el Big Bang, vislumbramos un ámbito sutil e inexplicable. Para algunos está vacío, según otros, Dios está allí. Pero esto último tiene siempre consecuencias éticas. Sentirnos parte de un todo con los demás seres humanos y referirnos a algo exterior a nosotros aminora el egoísmo. Las religiones son maneras de ligarse desde lo cotidiano a ese ámbito sutil e inexplicable".

Antonio Fernández-Rañada
Físico español
Doctor en Ciencias por las Universidades de París y Complutense
Catedrático de la Facultad de Física de la Universidad Complutense de Madrid
Autor de "Los científicos y Dios", Editorial Trotta, 2008




Leer también:


(La imagen que hemos elegido en esta ocasión no está muy relacionada con el artículo de hoy, pero no hemos podido resistirnos a compartir con nuestros lectores, nosotros también, esta bellísima fotografía de Plutón, captada por la sonda New Horizons y publicada hace pocos días por la NASA.

A pesar de todos los pesares, vivimos tiempos afortunados.

"Sálvate, mundo mío, 
desatando infinitos"
:-))


Los guardianes de la ortodoxia o cómo convertir un paradigma en una "camisa de fuerza"

gente discutiendo

"La mayor parte de la Ciencia se hace dentro de un rígido conjunto de normas, según las cuales uno sabe exactamente quiénes son sus iguales, y las cosas son evaluadas según un conjunto muy estricto de criterios... Esto funciona cuando uno no intenta cambiar la estructura, cuando uno intenta cambiar la estructura, este sistema no funciona muy bien".

William Daniel Hillis 
Matemático, inventor, ingeniero y escritor estadounidense
Instituto Tecnológico de Massachusetts

(De hecho, cuando se trata de cambiar la estructura,
no funciona en absoluto...)


***

 
"En octubre de 2010, un estudio realizado por investigadores holandeses reveló que los escolares que son tímidos e introvertidos tienen más probabilidades de dedicarse a la ciencia... como las ovejas de ir al matadero, podría decirse.

No es extraño que el progreso científico sea lento: la mayoría de los científicos han pasado su carrera convencidos de que no debían hacer nada peligroso o demasiado distinto de lo que fuera que se hacía en el laboratorio de al lado. También saben muy bien que no conseguirán financiación ni aprobación ética si se atrevieran a liberarse de la camisa de fuerza".

En todos los campos de la ciencia existen 'notables' que determinan la discusión y modelan el resultado del proceso de revisión por pares.

Cuanto mayor sea tu reputación científica, más probable es que tus artículos reciban un reconocimiento rápido (o sea, que la ciencia no sólo se basa en 'pruebas', señores escépticos, sino en el prestigio personal de quien aporta esas pruebas..., si obvian este hecho, es porque no son tan escépticos como creen :-)). Una vez se ha alcanzado la cumbre de la ciencia, es muy difícil caer, aunque estés atareado pisoteando los dedos de los que intentan asaltar tu encumbrada torre.

Los buenos científicos han de esforzarse para derribar, socavar y destruir la reputación de sus colegas. Todo queda perfectamente resumido en una cita que se atribuye al dramaturgo americano Gore Vidal. 'No es suficiente tener éxito', dijo. 'Otros han de fracasar'.

Michael Brooks
Físico, escritor y periodista inglés
Doctor en física cuántica y asesor de la revista New Scientist


*** 

Por supuesto, nuestros ateos no creerán a Brooks sin pruebas...
:-)

"Después de la primera comunicación que hice en un simposio internacional, uno de los notables del campo en el que yo trabajaba se puso de pie en el silencioso auditorio y proclamó, con  una mofa mordaz, que mi teoría estaba totalmente descaminada. Yo era entonces demasiado inocente para darme cuenta de que la principal objeción del hombre provenía de la amenaza que mis hallazgos (que finalmente se demostraron ciertos) representaban para su propio trabajo".

Jennifer Rohn
Bióloga celular y escritora angloamericana
Doctora en Filosofía
University College London
Extracto de una entrevista para "The Guardian", septiembre, 2010


*** 


"En cada encrucijada del camino que conduce al futuro, la tradición ha dispuesto contra nosotros diez mil hombres que guardan el pasado".

Stanley Prusiner
Profesor de Neurología y Bioquímica de la Universidad de California, San Francisco


(Prusiner hace referencia aquí al rechazo y las burlas que sufrió durante años por parte de la clase científica al postular que el prión podría ser un agente infeccioso proteináceo. El dogma decía que sólo los virus y las bacterias pueden causar infecciones, así que afirmar que las proteínas podrían actuar también de este modo era una "herejía-huracán" de grado 5. Finalmente, su esfuerzo se vio recompensado en 1997 con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina.

Se me ocurren un par de nombres de prestigiosos y respetabilísimos "notables" actuales, cuya palabra en física y biología es la Ley. El Papa no tiene para los católicos, ni de lejos, el aura de infalibilidad que estos dos expertos tienen para buena parte de la Ciencia, pero, sobre todo, para los grupos ateos que la rondan. Ustedes saben bien de qué egregios expertos les hablo. No hay valiente que les tosa sin arriesgarse a un juicio sumarísimo y su consiguiente campaña de descrédito. 

Esa, claro, es la razón principal por la que casi nadie les tose... 
Al menos en público).



***


"La Ciencia está impregnada de opiniones que pasan por inducciones científicas válidas y de contradicciones que no se tienen en cuenta porque es demasiado doloroso enfrentarse a la perspectiva de las revisiones que serían necesarias para reconciliar las observaciones contradictorias con la teoría dominante...

Nos gusta pensar que la ciencia está separada de las personalidades porque buscamos la guía de un principio y no la de una persona. Así, el científico individual experimenta una sensación de libertad porque tiene la impresión de que vive en una comunidad en la que el árbitro último es la ley y no el hombre. Esta práctica realmente democrática ha llevado a la práctica falazmente democrática de determinar la validez de un punto de vista científico determinando cuántos otros científicos están de acuerdo con él

Votar en este contexto está tan influido por el aprendizaje y el adoctrinamiento del pasado que tiende a rechazar lo nuevo y a reafirmar lo viejo."

Carl C. Lindegren
Genetista americano
Fue profesor de Genética en la Washington University, en San Luis, Misuri
y de Microbiología en la Illinois Southern University
Autor de "Cold War in Biology", de donde fueron extraído estos párrafos.



(¿Quién puede, pues, garantizarnos que los expertos elegidos para realizar una "revisión por pares" no están sometidos a este adoctrinamiento, o que no actúan condicionados, si no presionados, de algún modo por el Zeitgeist?)


"Los árbitros tienden a ser especialmente críticos con las conclusiones cuando éstas contradicen sus propios puntos de vista, y más condescendientes con las que están en correspondencia con sus propias ideas".


Michael Brooks tiene algo más que decirnos sobre esto:


"La revisión por pares no funciona demasiado bien, precisamente porque los científicos son demasiado humanos.

Imagine el lector que envía un artículo científico a una revista para su publicación. Será revisado por expertos en el campo del lector: sus competidores. No lo rechazarán sólo porque su resultado no es el mismo que el resultado que están consiguiendo ellos; esto sería demasiado evidente. Pero la tentación está ahí. Si el lector ha terminado un trabajo que los árbitros tienen sólo a medio hacer, estarán tentados de demorar su aceptación... Si el trabajo del lector hace que el suyo (el de los árbitros) sea redundante, será para ellos difícil admitir la derrota. Si no les gusta la interpretación que hace el lector, se sentirán tentados de buscar lagunas en ésta... o a crear algunas. He oído a investigadores lamentarse de un revisor que no pudo encontrar fallos en su trabajo pero que le dijo al editor de la revista que éste podría publicarse sólo si se acompañaba de esta advertencia: 'La explicación más probable de estos resultados es que, de algún modo, están equivocados'".

(No comment).


***


"(Respecto al progreso de la Ciencia)... unas pocas personalidades virtuosas se yerguen en medio de un turbulento mar de celos, ambición, calumnias, supresión del disenso y presunciones absurdas. En algunos campos este comportamiento es casi la norma".

Carl Sagan
Popular astrónomo, astrofísico, cosmólogo
y divulgador estadounidense
 Autor de la serie "Cosmos"


(Supongo que todos sabemos lo que se esconde realmente tras el elegante eufemismo "supresión del disenso", ¿verdad?... Sí, exactamente eso: "prohibido discrepar").



***

"Cuando un verdadero genio aparece en este mundo, lo conoceréis por esta señal: que todos los zopencos se encuentran confederados contra él".

:-)

Jonathan Swift
Escritor inglés
Autor de "Los viajes de Gulliver"



Los citados Jennifer Rohn, Stanley Prusiner y Carl Lindegren se mantuvieron firmes y continuaron con sus investigaciones a pesar de tenerlo todo en contra, incluidas las zancadillas, las malas artes y la crítica mordaz de sus ilustres colegas. Su heroica perseverancia dio fruto y al final consiguieron el reconocimiento que merecían y la humanidad dio un paso adelante en la senda del conocimiento... 

Muchos otros no aguantaron la presión y desistieron, volviendo dócilmente, como buenos chicos, al santo redil de la ortodoxia.

La pregunta inevitable es: ¿qué sorpresas nos estamos perdiendo o qué descubrimientos están siendo postergados porque nuestros investigadores más intrépidos no se atreven a romper la camisa de fuerza que les imponen los "notables" guardianes del pasado?

 Hagan sus apuestas.





Paréntesis en gris nuestros. 
Entradas relacionadas:

"No podemos dejar que Dios cruce la puerta"
"Dios no puede existir"
El nuevo oscurantismo
El mantra de la Ciencia
La ciencia frena a la Ciencia

También citamos a Carl Sagan aquí.


Dios y los unicornios (una vez más)

dios y la ciencia unicornio

"Ya eres mayorcito para creer en cuentos de hadas. Crece". "Yo prefiero creer en Papá Noel que tampoco existe, pero nos trae regalos". "Creer en Dios es como creer en unicornios"... 

¿Les suena?
 :-)


Esta es la tercera entrada que dedicamos a este tema y, como ya cansa, me temo que será también la última. Intentaremos que sea breve, con la esperanza de que en esta ocasión la concisión ayude algo a la comprensión. Vamos allá... otra vez:


¿Por qué es absurdo equiparar a Dios, como Causa Primordial del universo, 
con los unicornios? 


El ser humano, como ser pensante e inteligente, tiene un derecho que podemos considerar legítimo a hacerse preguntas de carácter filosófico y nadie posee, o nadie debería poseer, la potestad de imponer restricciones a esta inclinación natural del hombre. El ser humano también es observador e inquisitivo, otras dos características inherentes a su naturaleza que le llevan a observar que el mundo está repleto de seres contingentes (es decir, no necesarios) y, en consecuencia, a hacer uso de su derecho legítimo a preguntarse si existe un ser "necesario" que dio lugar a los demás seres que no lo son.

Tradicionalmente, la filosofía y, dentro de ella, la ontología, la metafísica, la teología y otras ramas del saber, han otorgado precisamente estas dos características al Creador. Si Dios existe (y recordamos que, a día de hoy, el consenso en contra de Su existencia sí que es inexistente), si Dios existe, decíamos, sólo puede ser un ente "necesario", no contingente, porque sólo de este modo puede dar lugar a los demás seres que no reúnen estas dos cualidades. Dios sólo puede ser causa-incausada... 


La conclusión es obvia: ni los unicornios ni Papá Noel ni las hadas ni el ratoncito Pérez gozan de estas dos cualidades de "necesariedad" y "no contingencia", así que, a priori, la célebre analogía de los nuevos ateos, puesta en circulación por escépticos mediáticos como Richard Dawkins, que establece un forzado paralelismo entre Dios y el unicornio (o Papá Noel, las hadas, el ratoncito Pérez, etc.) es falaz porque ninguno de estos encantadores personajes son, ni han sido nunca, "necesarios", "no-contingentes" ni "causa incausada" de NADA. Mucho menos del universo.

A pesar de todo lo dicho, alguien todavía podría aducir que el unicornio es "igual" a Dios porque ambos comparten la particularidad de no haber sido vistos nunca por ojo humano. Las dos principales razones por las que la Ciencia no puede alcanzar a Dios, sólo intuirlo, han sido descritas hasta la saciedad (Davies, Dürr, Flew, Polkinghorne, Kauffman, Peacocke, etc). Con esas razones en la mano, nosotros también podemos aducir que una peonza es "igual" a una galaxia porque ambas comparten la particularidad de girar sobre sí mismas... O, parafraseando a Dawkins, que Hitler y Stalin eran "iguales" porque los dos tenían bigote :-) Total, puestos a decir bobadas, ¿quién establece el límite?

***


Está todo claro, ¿verdad? :-) 
Pues ya verán como hay quien, aún después de habernos leído, sigue sin entenderlo, repitiendo el símil del unicornio por esos foros de Dios como un periquito bien amaestrado y llamándonos "ignorantes" a quienes, al contrario que ellos, no ignorábamos que esa torpe analogía hace mucho que está muerta y enterrada.

Poco importa. Como dijo alguien:

"Sólo soy responsable de lo que yo digo, no de lo que tú (no) entiendas".

***



Disculpen las mayúsculas.
Aquí tienen las otras dos entradas que dedicamos a los bellos unicornios :-):

¿Por qué no es igual creer en Dios que creer en Papá Noel?
Richard Dawkins y la tetera de Russell

Otra entrada relacionada:

Muchos científicos tienen una imagen infantil de Dios


Hay muchos ensayos que profundizan en este tema, en nuestra bibliografía encontrarán un buen número de títulos muy interesantes en este sentido. Les recomendamos, por ejemplo, "Mitología materialista de la Ciencia", escrito por el filósofo de la física F. J. Soler Gil y "60 preguntas sobre Ciencia y Fe", escrito por 26 autores, y coordinado asimismo por Soler Gil junto a Manuel Alfonseca.


El Dios probable y el capitalismo cientifista (Leído al pasar V)

el dios probable loteria


En esta ocasión traemos a nuestra sección "Leído al pasar" el comentario de un creyente. Lo encontré bajo un artículo muy crítico con el profesor Richard Dawkins, la noticia de la que se hacía eco el diario (un problema en la web de Dawkins que, suponemos, fue subsanado poco después) se publicó en 2010 y, como es de esperar en estos casos, causó un considerable revuelo y un largo y atropellado debate entre ateos y teístas. Si alguien no leyó en su momento el artículo, sólo tiene que clicar en el enlace anterior para consultarlo. 

Pero lo que captó realmente mi atención fue, como digo, el comentario que transcribimos más abajo. He de confesar que me resultó más sustancioso y menos corrosivo que el artículo que indirectamente lo provocó. Llámenme quisquillosa, pero siempre he considerado que, sea cual sea el tema tratado, es conveniente guardar ciertas formas. El autor de la columna estaba enojado y, conociendo como conocemos a Dawkins, podemos entenderlo, pero me parece contraproducente dejarse llevar por las emociones más oscuras y caer en la trampa del insulto fácil, sobre todo si estamos reprochando esta misma actitud al bando contrario. En este sentido, pudiendo elegir, yo prefiero la fina ironía a la crítica mordaz :-)

Pero vayamos al comentario; el autor del mismo decía llamarse "Néstor", un tertuliano que goza de un evidente carácter pragmático, pues no se anda con sutilezas metafísicas, esas que a otros teístas nos deleitan tanto :-). Esta es su reflexión sobre la probabilidad de la existencia de Dios, los enlaces y apuntes en gris son nuestros:



"Me parece que no se entiende bien la naturaleza del argumento basado en las probabilidades. No se trata de establecer que Dios tiene que existir, sino que es más probable que exista, que que no exista.

Los argumentos que demuestran que necesariamente Dios existe son los argumentos metafísicos, no los argumentos basados en la probabilidad.


Sin duda, también la probabilidad de sacar cualquier otra combinación de números es exactamente la misma. Pero ésa no es la cuestión.

La cuestión es que si yo gano el primer premio en la lotería, digamos cinco domingos seguidos, sin duda seré investigado por la policía, y probablemente eso ocurra antes de llegar al quinto domingo.

Ahora bien, si alguien va a la comisaría y argumenta que mi serie de 5 aciertos tiene exactamente las mismas probabilidades de salir que cualquier otra serie de 5 resultados, se le reirán con razón en la cara. ¿Por qué?

Porque los policías no dicen que hay una necesidad metafísica o matemática de que yo haya hecho trampa. Lo que dicen es que habría que ser muy ingenuo para pensar que no está pasando algo raro.

Y de nada me serviría ponerme fresco y decirle a los agentes: “Bueno, me ha tocado la lotería, ¿y qué”?

Sí, al final tal vez resulto inocente, pero nadie podrá jamás acusar a los agentes del orden por iniciar una investigación, y más bien habrá que asombrarse de que sus sospechas hayan sido infundadas. 

Sin duda, un Universo como el nuestro, con esa acumulación fantástica de singularidades y con ese asombroso “fine tuning”, tiene, en la totalidad de Universos posibles que podrían derivarse a partir de que tal o cual singularidad no se hubiese dado así, una probabilidad de 1 sobre la totalidad de casos, igual que cualquier otro de esos casos posibles.

Pero ahí no está el asunto. El asunto está en que 5 aciertos de lotería sucesivos sin trampa son inmensamente menos probables que 5 aciertos sucesivos con trampa. Y si en vez de 5 aciertos hablamos de 10, muchísimo más improbable.

No se trata de comparar las probabilidades de Universos alternativos, sino de comparar la probabilidad de un Universo como el nuestro sin Inteligencia diseñadora, con la probabilidad de ese mismo Universo, con Inteligencia diseñadora.

Es claro que la segunda alternativa es inmensamente más probable.



Sí, es matemáticamente posible que las olas, golpeando durante siglos sobre las rocas de la playa, terminen formando una réplica exacta de la “Pietá” de Michelangelo. No implica contradicción. Los creyentes somos más parsimoniosos en ese sentido, y reclamamos la existencia de un escultor común y corriente. ("Pluralitas non est ponenda sine necessitate" que diría fray Guillermo :-))

Luego se discutirá qué clase de Inteligencia es, si es una sola, o varias, el asunto es que hay que reconocer, sí o sí, que ese diseño inteligente de nuestro Universo es la alternativa más probable, vistos los datos" (es decir, sacando conclusiones a partir de los datos que tenemos ahora en mano, no de los que podríamos tener en un futuro).



"Habría que ser muy ingenuos para pensar que no está pasando algo raro" nos dice "Néstor" y eso es exactamente lo que tratan de reivindicar los científicos deístas y teístas, a cuya causa nos adherimos desde este humilde sitio: su derecho legítimo a asombrarse ante lo que van descubriendo y proclamar con libertad que "hay algo raro", un componente altamente enigmático y muy evocador, detrás de esos ajustadísimos parámetros del universo, detrás de sus asombrosas leyes "alegales", de los múltiples patrones que se repiten por doquier, de la sugerente extravagancia de las leyes que rigen el mundo subatómico y, en fin, de las millones de afortunadas "coincidencias" que tuvieron que agruparse para dar lugar al prodigioso cosmos que habitamos. Es, creemos, una demanda razonablemente legítima y por eso la apoyamos. Sin embargo, somos conscientes de que si un experto insiste demasiado en ella, empezará a granjearse cierta mala fama, no tanto dentro de la profesión (la Ciencia en su mayor parte, como anhelaba Einstein, sigue aceptando y rindiéndose a la belleza del misterio) como entre los ruidosos y beligerantes grupos ateos que la orbitan, usándola para sus propios fines propagandísticos... Para estos escépticos, como ya sabemos, todo es -o debe ser- perfectamente "natural" y así hay que expresarlo siempre, aunque al hacerlo se caiga en la más absurda de las contradicciones. Las mismas palabras "raro" o "misterio" que en el siglo pasado eran habituales en los debates científicos, hoy día deben usarse con suma cautela para no acabar en la lista fatídica de los sospechosos de herejía.

Hace unos meses, en un foro donde se debatía sobre los últimos descubrimientos en el campo de la física subatómica, un joven materialista muy indignado llamaba al orden a otro usuario más moderado -que ni siquiera se declaró creyente- por haberse atrevido a usar alegremente el adjetivo "enigmática" refiriéndose a la física cuántica. Muy alterado, como decimos,  el chico ateo exhibió una variopinta gama de estrategias lógicas y retóricas bastante elaboradas para acabar concluyendo que en la física de partículas "no hay ningún tipo de misterio, todo es absolutamente normal y natural". El chaval apenas podía disimular la honda repugnancia que le provocaba la palabra "misterio" y las connotaciones religiosas con las que su imaginación la asociaba. Y yo, que me limitaba a leer, tampoco podía disimular la honda compasión que me causaba su férreo dogmatismo por él inadvertido, su doloroso resentimiento que hacía inviable cualquier intento de objetividad por su parte.


"Pienso que puedo decir con seguridad que nadie entiende la Mecánica Cuántica. De manera que no os toméis esta charla demasiado en serio, pensando que deberíais entender lo que voy a describir en términos de algún modelo; simplemente relajaos y disfrutad. Yo os voy a contar cómo se comporta realmente la naturaleza. Si simplemente admitís que quizás ella se comporta así, la encontrareis como algo fascinante y cautivador. No os repitáis a vosotros mismos —y si es posible evitad siquiera planteárosla—, la pregunta de “¿Pero cómo es posible que la Naturaleza sea de tal manera?”, porque esa pregunta os llevará, como arrastrados por el remolino de un desagüe, a un callejón sin salida del que nadie ha escapado. Nadie sabe cómo la Naturaleza puede ser de esa manera".

Freeman J. Dyson
Célebre físico, matemático y escritor inglés nacionalizado en Estados Unidos
Miembro de la Royal Society
Autor de "El científico rebelde", 2010
Se considera agnóstico



No me malinterpreten, no estoy apelando a ningún dios-tapa-agujeros. Personalmente, -lo he declarado aquí muchas veces- creo en Dios por lo que sé del mundo, no por lo que ignoro. Sólo afirmo que si la naturaleza es algo fascinante y cautivador (y, sí, misterioso) como reconoce Dyson, los creyentes, científicos o no, tenemos todo el derecho del mundo a plantear la cuestión de que, quizás, detrás de ella puede haber una Inteligencia igualmente fascinante y cautivadora. De hecho, muchos de nosotros precisamente nos planteamos este tipo de cuestiones porque, como dijo alguien, extasiados ante la majestad de la vida y el universo, no tenemos la fe suficiente para permanecer ateos :-)


***


En cuanto al último párrafo del comentario que inspiró esta entrada, me temo que debo discrepar. Admiro el optimismo de "Néstor", pero sospecho que ese reconocimiento "sí o sí" del "diseño inteligente del Universo" nunca tendrá lugar por parte de la Ciencia, al menos no de forma "oficial" (a nivel particular muchos científicos sí confiesan ya su deísmo). Y no lo será, entre otras razones, por ésta, pero, sobre todo, por ésta. 


Como escribió Shelley:

"La riqueza es un poder usurpado por la minoría para obligar a la mayoría a trabajar en su provecho"

Y lo hará a toda costa, caiga quien caiga.

 Lo triste y paradójico de este asunto es que esa gran "mayoría" de la que habla el poeta incluye también a millares de jóvenes cientifistas como el que cité más arriba, que salen en tropel de la universidad cargados de ilusión y sana rebeldía, enarbolando la bandera del progreso. En una palabra, creyéndose realmente "libres". Sin embargo, basta rascar un poco su superficie para descubrir que están ideológicamente uniformados, adoctrinados casi al milímetro para que rindan sus armas a un sistema económico que lleva décadas arrasando con todo. 

Millares de chavales que, pese a su inteligencia, no tienen ni idea "en provecho de quien" están "trabajando" 




"El mundo del capitalismo globalizado agota hoy la totalidad de lo visible y proclama que no hay nada más que ver, que no hay nada escondido, que no hay otra imagen posible. Esto es lo que hay, nos dice. Es una nueva forma de gestionar lo invisible: si en otras épocas era patrimonio de las religiones, cuyos dogmas establecían de qué estaba “hecho” lo invisible y quién establecía su ley, hoy el capitalismo global cancela toda invisibilidad, todo no-saber, en favor de su única verdad presente".

Marina Garcés
Profesora de Filosofía, conferenciante y escritora
Universidad de Zaragoza
Columnista del diario "El País"

 

Y ahora, querido lector, trate de recordar cuántas veces ha oído a un inocente y confiado ateo argumentando que los teístas creemos en Dios sólo porque no podemos aceptar la idea de la muerte. Sólo porque no podemos aceptar que "esto es lo que hay".





El biólogo ateo Javier Sampedro nos habla aquí sobre azar y probabilidad.
Todas las entradas sobre el cientifismo, incluida ésta, aquí.


Los límites del método científico o más allá de la pecera :-)

pecera metodo cientifico

"El método de la ciencia –el único
admitido por los positivistas– nunca podrá demostrar que no hay conocimiento
más allá del alcanzable por ese mismo método".

Matemático
Catedrático del Departamento de Álgebra
de la Universidad complutense de Madrid

 

 -No existe nada más allá de lo que la Ciencia pueda alcanzar.
-Y, si la Ciencia no lo puede alcanzar, ¿cómo sabes que no hay nada más allá?
-Porque lo dice la Ciencia.



Hacía tiempo que no jugábamos al debate exprés y lo echábamos de menos
;-)




Más de lo mismo:

Los dogmas de la Ciencia.
El nuevo oscurantismo.
La nueva concepción de la realidad y el fin del reduccionismo.
Sueños de la razón (Erraticario).

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