Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro, no está adscrito a AdSense y no me reporta ningún tipo de beneficio económico o de cualquier otra índole. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que, no por esto, debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.


Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros o artículos de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Al final del blog encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe, donde se incluyen también todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio.

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Bienvenidos :-)


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André Frossard, asaltado por Dios. (Sobre Fe y "adoctrinamiento")

dios y la ciencia andr frossard

"Sé la verdad sobre la más disputada de las cuestiones y el más antiguo de los procesos: Dios existe. Yo me lo encontré. Si el azar cupiese en esta especie de aventura, diría que me lo encontré por casualidad, con el asombro del paseante que al doblar una calle de París viese, en lugar de la plaza o del cruce habituales, un mar inesperado batiendo con su oleaje la planta baja de las casas, y extendido hasta el infinito. Fue un momento de estupor que dura todavía. Nunca me he acostumbrado a la existencia de Dios".


André Frossard
Periodista y escritor francés
Fue miembro de la Academia Francesa


Hijo de padres comunistas (su padre, Louis-Oscar Frossard, fue uno de los fundadores históricos del Partido Comunista Francés) Frossard fue educado en el más férreo ateísmo. Se volvió teísta a la edad de veinte años de una forma completamente inesperada y espontánea a raíz de un instante de inspiración que apenas duró unos minutos y que, a pesar de ser un consumado escritor, siempre encontró dificultades para traducir a palabras.

En su libro "Dios existe, yo me lo encontré", publicado en 1969, nos cuenta:


 "No me oculto lo que una conversión de esta clase, por su carácter improvisado, puede tener de chocante, incluso de inadmisible, para los espíritus contemporáneos que prefieren los caminos intelectuales a los flechazos místicos, y que aprecian cada vez menos las intervenciones de lo divino en la vida cotidiana. Sin embargo, por deseoso que esté de alinearme con el espíritu de mi tiempo, no puedo sugerir los hitos de una elaboración lenta donde ha habido brusca transformación, no puedo dar las razones psicológicas, inmediatas o lejanas, de esa mutación, porque esas razones no existen; me es imposible describir la senda que me condujo a la fe, porque me encontraba en cualquier otro camino y pensaba en cualquier otra cosa cuando caí en una especie de emboscada... Este libro no es el relato de una evolución intelectual, es la reseña de un acontecimiento fortuito, algo así como el atestado de un accidente. Si creo necesario hablar de mi infancia es para que quede bien sentado que nada me preparaba para lo que me ha sucedido... Para mí está claro que no he desempeñado papel alguno en mi propia conversión...


(Acerca de su familia):


"Mi padre era el secretario general del partido socialista. Yo dormía en la habitación que, durante el día, servía a mi padre de despacho, frente a un retrato de Karl Marx, bajo un retrato a pluma de Jules Guesde (socialista que colaboró en la redacción del programa colectivista revolucionario) y una fotografía de Jaurès.


Karl Marx me fascinaba. Era un león, una esfinge, una erupción solar. Karl Marx escapaba al tiempo. Había en él algo de indestructible que era, transformada en piedra, la certidumbre de que tenía razón. Ese bloque de dialéctica compacta velaba mi sueño de niño. (...)

Éramos ateos perfectos, de esos que ni siquiera se preguntan por su ateísmo. Los últimos militantes (comunistas) anticlericales que todavía predicaban contra la religión en los mítines públicos nos parecían patéticos y un poco ridículos, exactamente igual que lo serían unos historiadores esforzándose por refutar la fábula de Caperucita Roja... No había Dios. El cielo estaba vacío, la Tierra era una combinación de elementos químicos reunidos en forma caprichosa por el juego de las atracciones y las repulsiones naturales. (A través de la Ciencia) la Tierra pronto nos entregaría sus últimos secretos entre los que no habría ningún Dios... Era escéptico y ateo de extrema izquierda, y aún más que escéptico y ateo, indiferente y ocupado en cosas muy distintas a un Dios que ni siquiera tenía intención de negar -hasta tal punto me parecía pasado, desde hacía mucho tiempo, a la cuenta de pérdidas y ganancias de la inquietud y la ignorancia humanas-...


(Tras mi conversión) mis sentimientos, mis paisajes interiores, las construcciones intelectuales en las que me había repantingado, ya no existían; mis propias costumbres habían desaparecido y mis gustos estaban cambiados.

Mi familia se alarmó. Todavía la víspera era un muchacho rebelde y fácilmente insolente, pero, desde el punto de vista de la estadística, normal, gravitando en un círculo de ideas conocidas, teniendo, en materia de educación sentimental, el desorden que se decía propio de su edad, en fin, capaz de todo, pero no de sorprender. Al día siguiente (tras la extraña visión) era un niño dulce, asombrado, lleno de una alegría grave, cuyo sobrante no podía contenerse de derramar sobre unos allegados, desconcertados por la excentricidad de ese cardo que inopinadamente florecía entre rosas. Se creyó oportuno, suponiéndome hechizado, hacerme examinar por un médico amigo, ateo, buen socialista, que tuvo la habilidad de no convocarme a su despacho, donde no habría abierto la boca, sino de venir a casa en visita amistosa y de interrogarme indirectamente, sin insistencia ni curiosidad aparente... Algunas de esas conversaciones sosegadas le pusieron en situación de comunicar a mi padre sus conclusiones: era la "fe", dijo, un efecto de la «fe» y nada más. No había por qué inquietarse.

Hablaba de la fe como de una enfermedad extraña, que presentaba tales y cuales síntomas fácilmente reconocibles. La naturaleza del mal resistía aún al examen, pero los trabajos avanzaban. ¿Era una enfermedad grave? No. La fe no atacaba a la razón. ¿Había un remedio? No; la enfermedad evolucionaba por sí misma hacia la curación; esas crisis de misticismo duraban generalmente dos años y no dejaban ni lesión, ni huellas. No había más que tener paciencia..."


El pronóstico del buen médico de la familia no se cumplió. Frossard "sufrió" su "enfermedad" y la alegría inefable que la acompañaba, durante el resto de su larga, azarosa y, en ocasiones, trágica vida. Murió a los ochenta años.

Pero vayamos a lo que nos importa en esta entrada: antes de volverse creyente de aquella forma tan imprevista, el insigne académico francés era cualquier cosa, excepto un jovencito "adoctrinado" :-) Tampoco era "epiléptico" ni tomaba drogas. La visión repentina que le transformó por completo fue espontánea y sin ninguna causa aparente. En su libro pueden encontrar una narración detallada del suceso.



"Si usted se siente atrapado en la religión de su crianza, valdrá la pena que usted se pregunte a sí mismo cómo sucedió eso. La respuesta es usualmente alguna forma de adoctrinamiento infantil"


***

"Los líderes religiosos están bien conscientes de la vulnerabilidad del cerebro infantil; y de la importancia de lograr el adoctrinamiento bien temprano"

***

"Los niños se convierten en los padres de la próxima generación; en una posición para transmitir cualquier adoctrinamiento que pueda haberlos moldeado a ellos"

Richard Dawkins en "The God delusion"



(En sus impecables ecuaciones vuelve a fallar una variable, profesor :-)  ¿Y van...?)


***

"En ocasiones, el psiquismo opera más allá de la ley espacio-temporal de la causalidad, lo cual demuestra que nuestra concepción del espacio, del tiempo y, por consiguiente, de la causalidad, es insuficiente. Cualquier imagen completa del mundo requiere, por lo menos, de una nueva dimensión…”

Carl Jung
Médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo
Fue uno de los padres del psicoanálisis


Carl Jung realizó una extensa investigación sobre las experiencias místicas. En este sentido, les aconsejamos de nuevo consultar "Jung, o la experiencia de lo sagrado", de Jean-Jacques Antier, Kairós, 2010. El gran psiquiatra suizo estaba muy lejos de creer, como afirma Dawkins, que este tipo de experiencias son equiparables a las alucinaciones provocadas por algunos "trastornos psiquiátricos" como la esquizofrenia. Conozco personalmente a dos personas que padecen este terrible mal y he decir que el pánico, la confusión y la rabia son emociones habituales en ellos. No irradian precisamente esa paz, alegría desbordante y serenidad indescriptible que acompañan, ya para siempre, a quienes han vivido, aunque sólo sea una vez en la vida, una experiencia mística. 

Rupert Shaldrake en su "El espejismo de la Ciencia" y Bernard Haisch en "La teoría de Dios", entre otros muchos (Flew, Huxley, etc.), analizan también el fenómeno del misticismo, muchísimo más complejo, asombroso e inexplicable de lo que tratan de hacernos creer los cientifistas. Hablaremos de ello más extensamente, si Dios quiere :-), en una próxima entrada. Mientras tanto, no se queden en la superficie, no se contenten dócilmente con las interpretaciones reduccionistas, tan conocidas y trilladas, de los militantes de la Nada. Atrévanse a discrepar con las teorías oficiales impuestas desde las altas cúpulas de poder orquestadas por los unos o los otros. 
Buceen mar adentro, sigan informándose y saquen sus propias conclusiones.
 

*** 

"Yo no soy aquí más que una sombra, una copia frágil de Dios. 
Él es mi original.

André Frossard



El hombre no es un animal más. Manuel Alfonseca


chimpance


"Desde mediados del siglo XX se ha extendido mucho entre los biólogos, especialmente entre los ateos, la idea de que el hombre es un animal más, un ser vivo como otro cualquiera, sin privilegios ni derechos especiales. La idea de que todos los seres vivos son equivalentes, sin que ninguno sea superior a los demás, se ha convertido prácticamente en un dogma. Esta idea puede expresarse de formas diversas, entre las que podemos citar las siguientes:

-No existen criterios que permitan comparar la importancia relativa de dos especies de seres vivos.
-El hombre no es superior a los chimpancés, a las hormigas, a las bacterias...
-La evolución no tiene dirección.

El biólogo Colin Tudge lo expresaba así hace unos años:

"La cladística ha retirado al Homo Sapiens de la posición suprema en la naturaleza"


Sin embargo, esta idea no ha sido siempre dominante entre los más influyentes practicantes de la ciencia biológica, lo que incluye a algunos de los creadores del neodarwinismo, forma moderna de la teoría de la evolución, desarrollada durante los años veinte y treinta del siglo pasado:

-Julian Huxley, nieto de Thomas Huxley (el gran divulgador de Darwin en el siglo XIX), escribió: "La separación entre el  hombre y los animales no se ha reducido exagerando las cualidades humanas de los animales, sino minimizando las cualidades animales del hombre".

-George Gaylord Simpson (biólogo y paleontólogo estadounidense) dijo: "El hombre es otra especie de animal, pero no sólo otro animal. Es único en modos peculiares y extraordinariamente significativos".

-Terminaremos con una cita de Theodosius Dobzhansky (genetista ruso, uno de los fundadores de la teoría sintética de la evolución): "El evolucionismo puso énfasis en los muchos aspectos en que los seres humanos son similares a otras especies. Ahora es más importante que estudiemos en qué somos distintos".


Frente a esto, veamos una cita reciente de Richard Dawkins en defensa del aborto provocado, que coincide plenamente con el dogma mencionado más arriba:



"El otorgamiento de derechos especiales a la especie Homo Sapiens, es difícil de conciliar con el hecho de la evolución"


Dawkins no parece darse cuenta de que, con ese mismo argumento, podría justificar el genocidio, la esclavitud o los experimentos con seres humanos, además de que se carga de un plumazo la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Si no tenemos más derechos que las hormigas o las bacterias, ¿qué derechos tenemos? 


En realidad, esta postura de algunos biólogos no es más que un intento del ateísmo materialista para reducir al hombre al nivel de un animal más, para negar su posible transcendencia. Un intento, desde luego, sin base científica... ¿Es verdad que no hay ningún criterio que permita comparar la importancia relativa de dos especies biológicas, como dicen los biólogos ateos? Veamos cómo se cuantifica:

1. Todos los seres vivos comparten una primera forma de información, la información genética, que pasa por herencia de padres a hijos, cuya cantidad puede cuantificarse aproximadamente como el doble del número de nucleótidos de su ADN. En el caso del hombre, esa información es aproximadamente igual a 6 Gigabits. Aquí no nos diferenciamos significativamente de muchos otros seres vivos, que disponen de una información genética comparable o incluso superior a la nuestra. Esto (y sólo esto) es lo que ha llevado a muchos biólogos a afirmar que ninguna especie puede considerarse superior a las demás.

2. Pero los animales disponen de una segunda forma de almacenar información: su sistema nervioso. Aquí el hombre es claramente superior a todas las demás especies, pues la información que almacena un cerebro humano supera los 10 Terabits: más de 1000 veces superior a su información genética y 50 veces mayor que la media de los mamíferos.

3. Finalmente, el hombre es la única especie biológica que tiene acceso a una tercera forma de información, la cultural, codificada en forma de textos, mapas o imágenes. Se calcula que la información al alcance de cualquier ser humano, utilizando Internet, ha superado ya 1 Exabit, 100.000 veces mayor que la que cabe en un cerebro humano (y no digamos en el de una hormiga o bacteria ;-)).

¿Qué pasa con los chimpancés?  A menudo aparecen en la prensa comparaciones que dan a entender que los seres humanos y los chimpancés son más o menos la misma cosa. Se dice, por ejemplo, que compartimos el  98,5 % de nuestros nucleótidos (las bases nitrogenadas que contienen la información genética del ADN). Se dice mucho menos que sólo compartimos el 75 % de los genes. Se pone énfasis en el hecho de que los chimpancés son capaces de transmitir una información cultural incipiente, como el uso de palitos para extraer orugas de orificios en los árboles, y que son capaces de aprender un pequeño lenguaje de signos. ¿Hasta qué punto son iguales o diferentes el hombre y el chimpancé?

A nadie le extraña que un físico hable de puntos críticos.  Por ejemplo, el agua a 99,9º C y en condiciones normales de presión es líquida, mientras que a 100,1º C se ha transformado por completo en vapor, ha cambiado de estado. ¿No podría haber puntos críticos en la evolución biológica? ¿No estarán el hombre y el chimpancé, uno a un lado y el otro al otro del punto crítico que hizo posible la aparición de la información cultural? Pero, ¿no hemos reconocido que el chimpancé transmite información cultural de forma incipiente? Sí, exactamente igual que el agua a 99,9º ya desprende vapores, indicios incipientes de su futuro estado, lo que no impide que predomine en ella el estado líquido, que esté al otro lado del punto crítico. Que siga siendo agua.

Hay una diferencia esencial entre el hombre y el chimpancé, una diferencia que demuestra que ambos están en lados opuestos del punto crítico: el hombre estudia al chimpancé, el chimpancé no estudia al hombre.

¿Cuándo -y cómo- se atravesó el punto crítico? ¿Cuándo comenzó el hombre a ser hombre? ¿Fue al nivel del Australopithecus, del Homo Habilis, del Homo Erectus?  No lo sabemos".


Manuel Alfonseca
Catedrático de Lenguajes y Sistemas Informáticos
Ha sido profesor de las Universidades Politécnica, Complutense y Autónoma de Madrid
Coautor junto a otros 25 profesores universitarios 
de "60 preguntas sobre Ciencia y Fe". 




 Cliquen sobre el enlace para acceder a una librería on line donde pueden adquirir el libro.

Todos los incisos en caracteres grises de la entrada son añadidos de mi autoría.



Reflexionemos:


"El otorgamiento de derechos especiales a la especie Homo Sapiens, es difícil de conciliar con el hecho de la evolución"

Richard Dawkins


O, dicho de un modo más gráfico:

"La Naturaleza no conoce fronteras: sitúa nuevos seres sobre el globo terrestre y contempla el libre juego de las fuerzas que obran sobre ellos. Al que se sobrepone por su esfuerzo y carácter, la Naturaleza le concede el supremo derecho a la existencia" 

Adolf Hitler

Esta premisa del führer, derivada de la teoría de Darwin y que nos lleva natural e inevitablemente a la de Dawkins (en la que encaja como un guante), nos permitiría concluir que un nuevo ser -que es otro animal, poco más que una bacteria u hormiga con cabeza grande-, en el vientre de su madre no tiene ni "fuerza" ni "carácter", así que, efectivamente, no es digno del "supremo derecho a la existencia" si, por cualquier causa, alguien, más fuerte que él, desea y se encuentra en las circunstancias idóneas para arrebatarle ese derecho.


Hagamos de abogados del diablo... En efecto ¿por qué habríamos de tener más derechos los seres humanos, si no somos más que animales más grandes -y peor organizados-, pero en igualdad de condiciones "naturales" que las hormigas? La Declaración de los Derechos Humanos advierte que el hombre tiene una "dignidad intrínseca". ¿Qué dignidad intrínseca puede tener una bacteria u hormiga con cabeza grande? Lo lamentamos, pero Dawkins tiene razón ¿Quién o qué autoridad legítima nos otorga esos derechos de los que habla la Declaración? ¿Los comités de ética? ¿Quién nombra a los comités de ética?¿No son también bacterias u hormigas con cabezas grandes como nosotros? ¿Y, en última instancia, qué es la ética? ¿Acaso la ética no se describe como una serie de normas de comportamiento cívico arbitrariamente elegidas por un grupo de hormigas con cabeza grande como nosotros mismos, que pueden, también como nosotros, estar perfectamente equivocadas? ¿En este caso, no es la ética una simple convención social más? La ética está formada por normas de comportamiento que debemos acatar por respeto... ¿a qué? ¿A las hormigas-bacterias de cabeza grande que las diseñaron? ¿Y si se equivocaron y siguieron criterios erróneos? ¿Por respeto al azar que, como a nosotros, escupió sin más a esas hormigas-bacterias en este planeta diminuto que también surgió por azar en medio de un universo hostil y sin propósito al que le importa un rábano lo que hagamos? ¿A cuento de qué, pues, hemos de acatar nada de lo que establezcan semejantes bichejos cabezones en sus, pretendidamente ilustres, cartas magnas? 

Dejémonos de derechos fantasma autoarrogados por las orgullosas hormigas-bacterias de cabeza gorda y vayamos a lo práctico, a lo realmente útil para la conservación de nuestra especie. ¿Por qué no echarle un cable a la madre Naturaleza en su soberano esfuerzo por autopreservarse y quitar de en medio a todos los que suponen un lastre para la evolución: los ancianos, los enfermos y discapacitados, los débiles mentales, los fetos malformados, los inútiles, en fin, todos aquellos desafortunados que no aportan nada a la sociedad y cuyo mantenimiento cuesta millones de dólares a los estados cada año?.. No son más que hormigas-bacterias con cabeza grande que, encima, no sirven para nada... No aportan nada y gastan mucho ¿Por qué cargar con ellos?

¿Por qué no puedo quitar de en medio sin consecuencias penales a mi vecino que tanto me molesta, del mismo modo que puedo quitar de en medio sin consecuencias penales a esta mosca que revolotea por la pantalla de mi ordenador, una mosca con la que mi vecino comparte la mayor parte de sus genes y, por tanto, -mosca y vecino- tienen los mismos "derechos intrínsecos"?

Si son los genes los que deciden lo que somos (Dawkins dixit), los que describen "nuestros derechos" y mi vecino-hormiga-bacteria no vale más que esta mosca, en cuanto tenga la oportunidad, haré lo mismo que acabo de hacer con ella... ¿Quién y en base a qué criterios tendría autoridad legítima para acusarme de nada si la misma Ciencia justifica mi acción?

Disculpen la salvajada...


 Los creyentes lo tenemos claro: sabemos de dónde viene esa dignidad intrínseca citada en la Declaración de los Derechos del hombre y por qué el ser humano tiene la obligación moral, y, a veces, el impulso irresistible, de respetar a sus semejantes, de cuidar y proteger, en especial, a los más débiles y necesitados. 

Para Hitler, en su delirio, también era de una claridad meridiana: él era un "colaborador de mamá Natura", el caudillo prístino, elegido por los designios de la Historia para conducir con mano firme el gran drama de la evolución a sus cimas más altas de esplendor y gloria. Seguramente se fue a la tumba preguntándose por qué la misma Europa que jaleó las revolucionarias teorías de Nietzsche, le tachaba después a él de "monstruo sanguinario" por llevarlas, a su drástico modo, a la práctica... Debió parecerle una contradicción flagrante. A título personal, yo nunca he pensado que el führer fuera un hombre malvado. Un malvado de manual, un psicópata, apetece el mal por el mismo placer de la transgresión, sin ninguna finalidad más que la satisfacción de su deseo criminal. Hitler creía, sinceramente, que estaba haciendo lo correcto.

Sí, todos lo tenemos claro.

El único que no acaba de captar el alcance y las posibles consecuencias sociales de sus declaraciones es Richard Dawkins... o eso prefiero creer.

Nunca he comprendido cómo alguien puede declararse humanista y cientifista a la vez, sin advertir la profunda contradicción que ello implica.
 



Por cierto, les he mentido: fui incapaz de matar a la mosca que revoloteaba con tanta insistencia sobre mi ordenador. Me lo impidió cierta piedad franciscana que siempre me ha acompañado en mi cordial relación con los animales (a lo largo de mi vida he tenido cuatro perros, varios gatos, montones de pájaros, una tortuga y hasta, durante un breve periodo de tiempo, cuidé de un pequeño halcón herido). 

Ojalá pudiera sentir lo mismo por mi vecino ;-)


La materia es una hipótesis

materia

"Ciencia es el arte de crear ilusiones convenientes, que el necio acepta o disputa, pero de cuyo ingenio goza el estudioso, sin cegarse ante el hecho de que tales ilusiones son otros tantos velos para ocultar las profundas tinieblas de lo insondable".

*** 

"En ocasiones, el psiquismo opera más allá de la ley espacio-temporal de la causalidad, lo cual demuestra que nuestra concepción del espacio, del tiempo y, por consiguiente, de la causalidad, es insuficiente. Cualquier imagen completa del mundo requiere, por lo menos, de una nueva dimensión".

***

"La materia es una hipótesis. Cuando decimos Materia, creamos un símbolo para algo desconocido, como también puede ser el Espíritu o cualquier otra cosa, incluso Dios".

***

"Me han acusado de defensor del Alma. No fui yo, sino Dios mismo, quien la defendió".

***

"Si no fuera un hecho de experiencia que los valores supremos residen en el Alma, la Psicología no me interesaría en lo mas mínimo, ya que el Alma no sería entonces mas que un miserable vapor".

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"El fanatismo es la sobrecompensación de la duda".

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"La Razón por sí sola no basta". 


Carl Jung
Médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo
Fue uno de los padres del psicoanálisis



Para profundizar en la obra y el pensamiento de Jung, recomendamos la excelente biografía de Jean-Jacques Antier, "Jung, o la experiencia de lo sagrado", 2010.


"Estoy más convencido que nunca de que Jung es el hombre del futuro"
Sigmund Freud


Dawkins, un científico "serio"

mazo de juez dios y la ciencia


"Sí, admito que tengo prejuicios, si lo prefieres así, soy un intolerante y tengo la mente cerrada a este tipo de investigación. Es sólo una pérdida de tiempo. Los científicos serios tienen cosas reales en que pensar. No tenemos tiempo que perder en pretensiones que, sabemos, tanto en nuestros corazones como en nuestras cabezas, que deben ser una tontería ".

Richard Dawkins
Zoólogo y divulgador británico
Activista ateo
Universidad de Oxford


Dawkins hace referencia aquí a los fenómenos que el sector más conservador de la Ciencia, al que él mismo pertenece, suele excluir de sus investigaciones por considerar a priori que no se ajustan al actual paradigma fisicalista. Aclaramos, una vez más, que cuando en este blog aludimos a los fenómenos no explicados, lo hacemos porque entendemos que el modo en que la Ciencia más ortodoxa se enfrenta a los mismos muestra en ocasiones un férreo dogmatismo desfasado, el mismo negativismo sectario del que hace gala cuando se cierra, por la misma razón, a la posibilidad de cualquier tipo de trascendencia. Un proceder éste que nos parece impropio de una actividad que muchos consideran valedora única del saber humano. Comprendemos que la Ciencia debe usar un "filtro" que impida la intrusión de charlatanes, magufos y demás iluminados, pero consideramos también que no es lo mismo usar un "filtro" que imponer un "muro", sobre todo si ese muro tiene la forma de un oscuro prejuicio enraizado firmemente en una corriente filosófica que muchos analistas consideran ya obsoleta.

Aclarado esto, vamos a divertirnos un poco :-)



1-. "Es sólo una pérdida de tiempo".

¿Cómo sabe, profesor, que esos temas que tanto le molestan porque no se ciñen a sus esquemas materialistas previos "son sólo una pérdida de tiempo", si no ha dedicado al estudio detenido de las posibles evidencias ni un sólo minuto, ni siquiera cuando le sirvieron en bandeja la oportunidad y el tiempo necesario para hacerlo?




2-. "Los científicos serios tienen cosas reales* en las que pensar".

¿Cómo sabe usted, profesor, que esos fenómenos NO son reales, si no se ha tomado la molestia de examinarlos? Si, a la postre, esos fenómenos que se niega a analizar resultaran ser reales (y usted NO sabe si lo son o no), siguiendo su propia premisa, concluiremos que usted NO es un "científico serio", puesto que se niega a "pensar" en ellos.


 

3-. "... Sabemos, tanto en nuestras cabezas como en nuestros corazones que es una tontería".

¿Perdón? ¿Está usted afirmando que basa sus conclusiones finales sobre la veracidad o falsedad de un fenómeno en "corazonadas", "intuiciones", "pálpitos", en definitiva, en creencias o experiencias subjetivas, en lugar de basarlas en el análisis pormenorizado de las evidencias, como haría, por otra parte, cualquier científico "serio" que se precie?

¿No son suyas estas frases? 



"Necesitamos favorecer las evidencias verificables por encima de las observaciones personales. O nos colocaremos vulnerables a que nos oscurezcan la verdad".

"La ciencia debería basarse en un mínimo número de creencias".

"Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas".

"Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo 'le parece' acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede ser razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias".



 Señoría, no hay más preguntas.
:-)



 "Los beatos tozudos son inmunes a cualquier razonamiento"
Richard Dawkins

(Sí, estamos de acuerdo, y también estamos de acuerdo en que, en determinadas ocasiones, para ser tozudo e inmune a cualquier razonamiento ni siquiera hace falta ser beato. A veces, con ser zoólogo basta).




"Lo único que podemos objetar al positivismo son sus tabúes, pues, si hemos de dejar de hablar, e incluso de pensar, acerca de otro tipo de conexiones más amplias que también están ahí, corremos el riesgo de quedarnos sin brújula".


Werner Heisenberg 
Físico alemán 
Célebre por formular el Principio de Incertidumbre 
Premio Nobel de Física en 1932



Pido disculpas por las mayúsculas usadas más arriba. Lo único coherente que el profesor Dawkins ha declarado en todo el párrafo que encabeza esta entrada es que tiene prejuicios, que es intolerante y que tiene la mente cerrada, o sea, que reconoce abiertamente que le adornan todos esos vicios que él mismo critica con tanta vehemencia en sus adversarios más integristas. Este señor, más que una paja o una viga, tiene el armazón del Empire State Building en cada ojo :-) Es normal que no vea por dónde anda y se estrelle una y otra vez contra el hormigón de sus propias contradicciones.


Aquí pueden consultar el artículo completo de donde hemos extraído estas declaraciones de Dawkins. Agradecemos a nuestro seguidor Sergio que nos facilitara el enlace y aprovechamos para animar a todos los seguidores a que nos envíen aquellos enlaces que consideren pueden ser de interés para los lectores.



Todos los posts que aluden a Dawkins en este blog, aquí.


*En este post el físico alemán Hans-Peter Dürr afirma que la Ciencia no tiene tan claro, -al menos no tan claro como parece tenerlo Dawkins- qué podemos enmarcar y qué no, dentro de esa ambigua categoría que definimos como "cosas reales".

En este otro post, el físico español A. Fernández-Rañada reflexiona sobre las limitaciones de la Ciencia y por qué cree que ésta debe colaborar con otras disciplinas para, entre todos, erigir una definición más aproximada de la realidad, en la medida en que esto sea posible.


 

"La ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda"
***
"Los prejuicios son la razón de los tontos"


François Marie Arouet, Voltaire
Filósofo, escritor e historiador francés
Fue uno de los más célebres representantes de la Ilustración



STARMUS (Hawking Superstar :-))



"Un evento de tanta repercusión mediática (el festival de arte y astronomía STARMUS, celebrado en Tenerife entre los días 22 y 28 del pasado mes de septiembre), sobre todo por las declaraciones de Stephen Hawking sobre Dios y la religión, merece un comentario desde el punto de vista teísta y religioso.

No creemos que sus opiniones en STARMUS aporten algo nuevo, pero sí muestran un tono de mayor radicalidad y ausencia de matices (...)

1) Lo primero que llama la atención es la causa de que las declaraciones de Hawking se vean como algo sorprendente y un “escándalo”. En esta situación están Hawking mismo, los periodistas que valoran sus afirmaciones y todos los creyentes que están todavía en una manera de pensar antigua (greco-romana). La razón de la sorpresa y del escándalo es muy simple: es la tesis de que el cristianismo (y las religiones) afirman que la razón natural (avalada por la ciencia y la filosofía) muestra con certeza absoluta (o metafísica en la terminología escolástica) que la existencia de Dios es incuestionable.

En consecuencia, afirmar a Dios como real es el centro racional de toda existencia humana (teocentrismo). No es posible decir que Dios no existe si el hombre usa correctamente su razón. Por ello, afirmaciones generales y poco matizadas de Hawking como “el universo puede ser explicado sin Dios” o “Dios no existe”, son por sí mismas “transgresoras” del orden teocéntrico establecido por la tradición religiosa, tal como, al parecer, es entendido por Hawking mismo, por los periodistas que lo escuchan y por los creyentes “antiguos”.

2) Sin embargo, una hermenéutica moderna del cristianismo, representada ante todo por la teología de la ciencia, no asume hoy el teocentrismo que, por otra parte, y esto no se niega, ha sido propio de la filosofía cristiana durante siglos. El universo no impone a la razón la Verdad última e incuestionable de Dios, sino que se muestra a la razón como un enigma que deja al ser humano racional abierto a una inquietante incertidumbre metafísica. El enigma y la incertidumbre, propios de la cultura moderna, son pues posibles porque el universo podría ser entendido racionalmente (por la ciencia y por la filosofía) de acuerdo con una de dos hipótesis alternativas.

Si sólo hubiera una posibilidad de explicación, sin alternativa, no habría ni enigma ni incertidumbre. Pero este no es el caso porque la incertidumbre existe, tal como muestran la ciencia, la filosofía y el estado de las opiniones metafísicas que de hecho toman forma en nuestra sociedad. Decir que existe una incertidumbre y una alternativa, no significa que cada una de estas alternativas, o hipótesis sobre la verdad metafísica del universo, no cuente con argumentos a su favor, que no son valorados igual por teístas y ateos, y esto es obvio.

En este sentido, debe aclararse que reconocer que existe una incertidumbre racional que deja abiertas dos alternativas, no quiere decir que la existencia de Dios no pueda contar con argumentos racionales (científico-filosóficos) a su favor que hacen que la hipótesis teísta sea posible; pero no son argumentos que se impongan ya que deben ser asumidos por el individuo como una certeza racional libre. Lo mismo pasa con el ateísmo, pero en otro sentido.

3) De hecho, el cristianismo y las religiones... se entiende mejor al reconocer que Dios ha querido crear un universo enigmático, que sitúa al hombre ante una incertidumbre metafísica última que es la base de la libertad. Dios ha querido crear un universo para la libertad, en que no impone su presencia al hombre de forma necesaria...

4) En consecuencia, que Hawking (como otros muchos científicos) afirme que es posible explicar el universo sin Dios, es decir, que podría ser que el universo existiera como un universo puramente mundano, no debe extrañarnos. Esta afirmación sólo es “transgresora” para quienes tienen una mentalidad teocéntrica (bien sea el mismo Hawking, los periodistas o los cristianos “antiguos”). El cristianismo actual cuenta, sin embargo, con que el universo pueda ser descrito sin Dios (como hipótesis científico-filosófica viable, sometida a la valoración de cada individuo).

Por ello, no se extraña de que Hawking considere que el universo “podría” ser entendido sin Dios. La forma en que Hawking valora su ateísmo (o la de otros autores) es indiferente. Hace años defendía un universo acordeón que existe eternamente pasando de un big bang (singularidad) a un big crunch. A partir del libro de 2010 The Grand Design, Hawking defiende la existencia de una metarrealidad en la que se producen cuasi-infinitos universos, todo ello entendido en el marco de la Magic-T o teoría de supercuerdas.

5) Por consiguiente, Hawking tiene todo el derecho, avalado por la estructura racional del universo creado por Dios, para entender que existe una alternativa metafísica sin Dios. Puede decir, por tanto, que “Dios no existe” (siempre que se entienda: “tengo la opinión racional, avalada hipotéticamente por la ciencia y la filosofía, de que Dios no existe”. Su ateísmo puede ser asumido libremente como posibilidad abierta por la estructura del universo. Sin embargo, no sería correcto decir: “la ciencia (y la filosofía) demuestran con certeza absoluta que Dios no existe”, o decir también, “la alternativa teísta en la explicación del universo no es viable” (ambas declaraciones, como sabemos, son las únicas que trascienden al gran público, vean en este post una de las razones de que la mayoría de la gente sólo conozca esta versión del debate, aparte de las razones analizadas en este artículo).

Esto no lo dice Hawking, pues sabe perfectamente que entender la viabilidad de una explicación atea y asumirla (por ejemplo en su caso), no significa que se haya demostrado que Dios no existe y que otros no pudieran concebir argumentos de que sí existiera. De hecho, es una evidencia sociológica que muchos científicos y filósofos saben en esencia lo mismo que Hawking, lo valoran de forma diferente y son manifiestamente teístas. (Véase la bibliografía al final del blog, allí encontrarán un buen número de expertos, muchos de ellos catalogados entre los "pares" de Hawking, que tienen mucho que decir acerca del físico británico y sus ideas "transgresoras", pero que, curiosamente, nunca encuentran el micrófono abierto :-))

6) Lo que, en efecto, dice Hawking en The Grand Design es que si la teoría de multiversos llegara a confirmarse como real (que no lo está) entonces se tendría una imagen del universo que no necesitaría a Dios para explicarse. Todo parece dar a entender que su posición en STARMUS no ha variado. De hecho, en la actualidad, la teoría de multiversos es sólo una especulación lógica formal de la física teórica que no tiene evidencias experimentales, ni parece que pudiera llegar a tenerlas. 

La teoría de supercuerdas, por otra parte, está cada vez más criticada, como se ha visto hace poco en Lee Smolin... ¿Existen multiversos que van emergiendo de acuerdo con juegos de valores previstos en la Magic-T? Existirían como posibilidad lógica, y esto ya es mucho; pero no como algo que podamos decir que en realidad existe. Lo que hoy sabemos, avalado por evidencias empíricas, no va más allá del “modelo cosmológico estándar” y de la “teoría estándar de partículas”.

Este modelo está todavía lleno de dudas e imprecisiones y no impone ni el teísmo ni el ateísmo. El descubrimiento del bosón de Higgs no ha sido el último paso y esperamos que en los próximos años pueda conocerse con mayor precisión, entre otras cosas, la naturaleza del campo de Higgs que permea la totalidad del universo. En resumidas cuentas, hoy por hoy, el universo es un enigma que nos sume en la incertidumbre metafísica porque nos deja ante las dos grandes hipótesis que han estado presentes en los últimos siglos de modernidad: el teísmo y el ateísmo.

7) Aunque el plato fuerte de STARMUS, sobre todo en relación a la cuestión de Dios, ha sido Stephen Hawking, también ha hecho acto de presencia Richard Dawkins con su habitual crítica radical de Dios y lo religioso... Su aportación en STARMUS ha sido muy concreta: lo más probable es que haya vida en otros planetas y esto produciría un problema para las creencias religiosas (¿?) 

Inciso: Parece que nuestro profesor ha encontrado otro hilo del que tirar para llegar a ningún sitio :-), quizás se le ha agotado el filón que alimentaba sus argumentos más trillados y refutados una y otras vez incluso por sus pares. Personalmente, opino que si Dios es creador, también será "creativo". Los que nos dedicamos a la creación artística sabemos lo que esto significa, si me permiten el salto abisal en esta extravagante analogía que establece un paralelismo entre mi humilde persona y un Ente enigmático que supongo anterior al espacio y el tiempo (al fin y al cabo no estoy haciendo nada que Dawkins mismo no haya hecho antes: buscar en el universo a un Dios que se parezca a él :-) ... y luego se queja de no haberlo encontrado). La creatividad, la vocación creativa, es una auténtica "fiebre abrasadora", una pulsión incontenible que no suele dejarse cercar por ningún obstáculo, físico o metafísico, hasta conseguir el desahogo de su deseo. A mí no me produce el más mínimo prurito intelectual imaginar un Dios altamente creativo que no permitiría que su "fiebre creadora" se ciñera obligatoriamente a un minúsculo planeta, habiendo dado origen a tantos otros... De hecho, que no frenara su impulso generador, que expandiera Su afán creativo más allá de nuestras fronteras planetarias, me resulta la opción más... sí, razonable ;-). No entiendo dónde estaría el conflicto.

La verdad es que no es así. La posibilidad de vida extraterrestre ha sido ponderada ya por teólogos cristianos y no parece que pudiera suponer un problema para las creencias religiosas o cristianas. Hemos tratado ya cuestión en Tendencias21 de las Religiones. No queremos alargar más este artículo con estas consideraciones.

8) ¿Cuál es entonces la valoración de STARMUS desde el punto de vista de las creencias religiosas? Se intuyen algunas consideraciones inmediatas: se ha tratado de una voz monocorde (sólo el punto de vista de una parte); las opiniones han sido poco precisas y matizadas en entrevistas periodísticas, pero se han tocado temas de gran trascendencia metafísica; sin embargo, se han mantenido en una difusa penumbra las diferencias entre las opiniones personales (de Hawking o Dawkins) y la objetividad científica; pero lo que de hecho ha trascendido en grandes titulares periodísticos ha sido el slogan “la ciencia dice que Dios no existe”, pero esto es un gran fraude intelectual que hasta el mismo Hawking se vería obligado a matizar; por tanto, puede decirse que lo que el gran concierto de pseudo rock-científico de STARMUS ha conseguido es seguir contribuyendo a consolidar socialmente que “lo políticamente correcto” es decir que se es ateo, o, al menos, agnóstico, pero que lo religioso no hay por donde tomarlo.

Muchas gentes que no saben ni ciencia ni filosofía, incluso que apenas tienen formación intelectual o cultural, entenderán, por obra de los “media”, que en su ambiente no pueden hablar de Dios porque es “políticamente incorrecto” hacerlo, aunque, en el fondo de sus conciencias, estén abiertos al enigma del universo y a la posibilidad de que su verdad última fuera Dios. Pero hay que decir con fuerza que esta imposición mediática y social es un fraude intelectual que, en el fondo, elimina la libertad de los individuos, imponiéndoles un universo de pseudo-certezas “ateas”, cuando en realidad estamos en un universo de profunda incertidumbre metafísica. A muchos hombres de nuestro tiempo se les está contando una “trola” (pseudo-ciencia) que cercena y corta una parte muy importante de las decisiones existenciales que pertenecen a su libertad personal".


Javier Montserrat 
Profesor titular en la Universidad Autónoma de Madrid, en el Departamento de Psicología Básica
Especializado en Percepción y ciencia de la visión
y
Leandro Sequeiros
Doctor en Ciencias Geológicas, Licenciado en Teología 
 Catedrático de Paleontología


Inciso en gris añadido 

A título personal, debo aclarar que a mí no me molestan en exceso las declaraciones de Stephen Hawking. Afirmar que el universo surgió espontáneamente de la nada viene a corroborar lo que tantas tradiciones religiosas, filosóficas y esotéricas han venido proclamando desde hace milenios: que Dios creó el universo "ex nihilo". De la Nada. La Nada era y, de ella, el Creador, exclamando un "hágase" hizo brotar el Todo. ¿Que ese Todo tiene la sorprendente cualidad de mantenerse por sí mismo? Aún no sabemos si esto es cierto, pero, si lo fuera, nosotros, pobres mortales, también sabemos crear máquinas que se autoalimentan ¿Por qué un Ser, de un poder tan presumiblemente colosal que podría haber dado origen al cosmos, no habría de tener esa habilidad que nosotros tenemos? :-) Tampoco aquí veo conflicto alguno. La única controversia real consiste en que Hawking "cree" (y subrayo, "cree", aunque los medios conviertan esa "creencia" en verdad revelada), que ese surgimiento del universo a partir de la nada fue provocado por el mismo universo... antes de existir. Desde Laplace, se compara al universo con una gran máquina, pero, según mi siempre limitada información, ninguna máquina ha sido capaz, hasta ahora, de crearse a sí misma.


Pueden ver el artículo completo aquí. 


La falacia de Hawking
Bernard Haisch y el "mantra" de la Ciencia
La pregunta de Leibniz y los múltiples mapas de la realidad
La pregunta número 23



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