El Azar de los Huecos

crucigrama

"La historia tiene huecos que se rellenan con la justificación del azar"

Kepa Murua 
Poeta, ensayista y narrador guipuzcuano
Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo



Muchos ateos suelen acusar a los creyentes de usar a Dios como una especie de "tapa-agujeros" utilitario. Les recriminan que coloquen a Dios allí donde la Ciencia aún no ha llegado, a modo de "explicación provisional", al menos hasta que el método científico lo desbanque, relegándolo poco a poco hacia un espacio-hueco, cada vez más estrecho. El Dios de los huecos es, por tanto, un Dios pobre, acorralado e indefenso, que se alimenta por poco tiempo de lo inexplicado, pero destinado, por esta misma razón, a desaparecer.

Pero éste, evidentemente, no es el Dios de los creyentes: este es el Dios de los ateos, o, mejor dicho, esa es la imagen que de Dios necesitan formarse los ateos para poder eliminarlo con facilidad, que es justo lo que intentan. El Dios de los Huecos es, por ejemplo, el Dios-punching ball de Dawkins. Reconocemos que es una ventaja indiscutible eso de tener la oportunidad de crear a nuestro enemigo a medida de nuestro antojo y de nuestras fuerzas. Muy torpes tendríamos que ser si, aun así, no consiguiéramos vencerlo :-) Además ésta es una forma fácil de alimentar el ficticio conflicto ciencia-fe, una supuesta confrontación que a muchos interesa mantener viva por razones que poco o nada tienen que ver con la Ciencia ni con la fe.

AQUÍ, pueden, si lo desean (reconozco que es algo extenso), comprobar por ustedes mismos cómo la imagen del Dios de los Huecos no encaja en mi visión personal del concepto de la divinidad, que es, por otra parte, el mismo concepto que tienen la mayoría de los teístas que conozco. Yo, como muchos otros creyentes, subrayo la famosa cita de Einstein: "Dios está detrás de cada puerta que la Ciencia logra abrir".  Y afirmo, sin lugar a dudas, que la ciencia es una aliada de la fe, porque cada nuevo descubrimiento es un "nombre" de Dios, un motivo más para extasiarse ante su extraordinario designio. Cada descubrimiento nuevo nos revela a un Dios que es matemático, físico, biólogo, químico, un científico, en suma, de primer orden... Si conocemos todas estas cualidades de Dios es, precisamente, gracias a la Ciencia, a la que debemos gratitud. Sin ella nuestra fe estaría bastante desamparada, abandonada a los escasos recursos de nuestra imaginación.

Lo curioso es que, a tenor de lo expuesto en muchas obras de divulgación científicas, pareciera que los ateístas sí que usan el Azar exactamente del mismo modo que otros usarían -siempre según el modo ateo de entender el asunto- al Dios de los Huecos. Allí donde un fenómeno resulta absolutamente inexplicable a la luz de la Ciencia y la razón (por ejemplo el apasionante crucigrama astral  -como lo denomina el biólogo molecular Javier Sampedro- que supone averiguar cómo pudo formarse el ADN inicial sin célula que lo contuviera o la célula inicial sin el ADN que contenía las instrucciones para su formación), muchos divulgadores simplemente apelan a las piruetas del azar sin añadir nada más. Es decir, usan el azar como un práctico corcho "tapa-agujeros" ante un hecho absolutamente inexplicable... ¿A qué les suena esto?

La diferencia entre el pobre Dios de los Huecos y el poderoso Azar de los Huecos, es que al primero, aunque "pobre", se le supone a priori la capacidad suficiente para crear y poner en marcha una célula con su correspondiente ADN sin demasiado esfuerzo :-) Pero el Azar, para empezar, no es un "ente", de hecho, no es "nada", una nada a la que se le atribuye la habilidad de "hacer cosas", y cosas elaboradísimas, asombrosamente complicadas. Además, el azar tiene en su contra la notable desventaja de ser una "nada" de efecto comprobable. En nuestro devenir cotidiano repetimos mil veces el sabio consejo: "no dejes nada al azar", una frase que, con sus variantes idiomáticas, existe en casi todas las lenguas del mundo. Si lo repetimos tan a menudo, es porque sabemos (y lo sabemos por la experiencia, la sabiduría y la memoria acumulada a través de los siglos), que el azar, como mucho, tiene el poder justo para desbaratar un plan difusamente configurado, pero no para configurar detalladamente ese mismo plan.

Lo sabemos, la evidencia así lo avala y, aún así, muchos se empeñan, con una enjundia que dista mucho de ser racional, en que ese azar "tapa-agujeros", al que no confiarían ni la actividad más anodina de su vida diaria, es la causa primera y última de todo lo que existe... "La fe -ya lo sabemos- es la certeza de lo que no se ve". La paradoja en este caso es que sean precisamente aquellos que deploran este tipo de fe confiada en lo no comprobado, los que la practiquen con más denuedo.

Muchos científicos reconocen que creen en el "poder" del Azar de los Huecos "porque no hay otra alternativa plausible que explique el origen del universo y de la vida". Otros, más honestos, reconocen que sí hay otra alternativa... Pero, al mismo tiempo, confiesan también que prefieren no contemplarla :-)




"Cuán desafortunado es utilizar a Dios para tapar los huecos de nuestra ignorancia... Debemos encontrar a Dios en lo que conocemos, no en lo que ignoramos"


Dietrich Bonhoeffer
Pastor y teólogo luterano alemán.
Participó en el movimiento de resistencia contra el nazismo.
Fue encarcelado y condenado a la horca, donde fue ejecutado el 9 de abril de 1945, tras ser acusado de traición al Tercer Reich.




Más sobre el Azar de los Huecos AQUÍ y AQUÍ.



André Frossard y el Dios encontrado

el dios encontrado

"Yo no soy aquí más que una sombra transparente, una especie de copia frágil, un reflejo provisional de la inmensidad de Dios. 
Él es mi original"


André Frossard
Periodista y escritor francés
Fue hijo de uno de los fundadores del Partido Comunista Francés, Louis-Oscar Frossard.
Autor de "Dieu existe, je l’ai rencontré", (Dios existe, yo me lo encontré), 1969.
Hijo de padres comunistas, fue educado en el más férreo ateísmo. Se volvió teísta de una forma inesperada y espontánea a la edad de viente años.

 

Cálculo de probabilidades: el azar contra las cuerdas :-)

celulas

"El ADN es un ácido nucleico que almacena la información genética de una célula en forma de una cadena de bases nitrogenadas (A, G, C y T que son las abreviaturas de adenina, guanina, citosina y timina) en una determinada secuencia. Incluso en el caso de una cadena de ADN muy pequeña, de 100 bases de longitud (muchísimo más corta que cualquiera que encontraremos en una célula de verdad), la probabilidad de obtener una combinación concreta de letras es alucinante: una probabilidad de cada 4100

"Estos son precisamente los factores que preocupan a los científicos. Las bases nitrogenadas (A, C, G y T) no aparecen de repente y se ponen a chocar unas con otras, sino que deben ser fabricadas paso a paso, lo que requiere que calculemos la probabilidad de las asociaciones químicas de cada uno de esos pasos. Esto es, por decir algo, muy difícil. Además, al hacer los cálculos es importante no confundir las condiciones de laboratorio con las condiciones naturales. En el laboratorio, los científicos pueden iniciar cada paso con altas concentraciones de las sustancias químicas necesarias (de hecho, así lo hacen), pero en la naturaleza cada paso produciría una cantidad pequeñísima de la sustancia química necesaria para iniciar el paso siguiente. Para imaginarnos este problema, podemos pensar que tenemos la probabilidad de una entre mil millones de conseguir por azar la sustancia química compleja tipo 'B' a partir de elementos químicos más sencillos (a los que llamaremos 'A' para entendernos). Tendremos éxito, en este caso, cuando de cada mil millones de intentos tengamos un resultado positivo. Lo cual no es un punto de partida favorable, y, de hecho, reduce drásticamente la probabilidad de pasar de 'B' a 'C' por azar. Lógicamente, podríamos multiplicar esto por el número de intentos, pero eso lleva consigo el problema de obtener una concentración mucho mayor de 'A'. ¿Y cómo fue eso? Así que volvemos al principio. Bajo condiciones naturales (no en las condiciones forzadas del laboratorio), siempre podemos esperar que la cantidad de los elementos químicos necesarios para el siguente paso sea bastante baja. Por ello, cada paso se inicia con una cantidad relativamente baja de los elementos químicos que deben asociarse para el siguiente paso, lo que reduce la probabilidad de alcanzar el siguiente nivel de complejidad química. Esas imágenes de océanos totalmente saturados de ácidos nucleicos o de aminoácidos son meras fantasías, no hechos consumados.

"Más aún, dado que cada paso químico tiene lugar en en unas condiciones muy concretas, hemos de incluir en el cálculo la probabilidad que se den exactamente esas condiciones en el momento adecuado. No es simplemente cuestión de hacer unos cálculos matemáticos abstractos hasta dar con la combinación ganadora. Incluso admitiendo que haya un número significativo de combinaciones ganadoras, muchas de ellas simplemente se perderían sin ser utilizadas nunca.

"En cualquier caso, la idea misma de conseguir algo como el ADN no es de gran relevancia. Si entramos en el mundo real de la célula, nos damos cuenta de que el ADN es sólo un componente de una célula viva. Incluso admitiendo la absurda proposición de que el ADN aparezca por azar, la célula es MUCHO MÁS que ADN. El ADN guarda la información que la célula necesita para llevar a cabo sus complicadas funciones. Pero es la célula la que lee el ADN y traduce esa información para formar estructuras y mantener sus funciones vitales. Sin la célula, el ADN no tiene ninguna función, su información carece de sentido. Es un lenguaje para el que no hay lector, unos planos que no tienen constructor.

"La importancia de esto puede comprenderse imaginando que nos topamos con un trozo de papel en el que está escrito 'en la mayor parte de los casos, no necesitas hacer pausa. Puedes almacenar hasta 32 dígitos y la función pausa cuenta como uno de esos dígitos'. Esto equivale a una instrucción de funcionamiento como la que lleva una cadena de ADN de 100 bases (una cadena muy, muy simple). Pero es una instrucción para el funcionamiento... ¿de qué? No hay contexto que nos ayude. La información carece de sentido hasta que nos damos cuenta de que pertenece al manual de instrucciones de un teléfono. Evidentemente, sabemos lo que es un teléfono porque ya existen, pero imagina que este fragmento de instrucciones le llega, por arte de magia, a alguien que vive mil años antes de que se invente el teléfono. ¿Qué significado tendría? Pues algo similiar sucedería si una secuencia de ADN aparece antes de que exista una célula.

"De modo que, si el ADN realmente transmite información, debe existir una célula en la que puede funcionar como tal. Pero aquí está el problema: la célula no está hecha con ADN. La célula está hecha a base de proteínas (y las proteínas están hechas de aminoácidos), y es precisamente el enorme conjunto de estructuras y de actividades proteicas lo que permite que el ADN  'despierte'.

"Así que ahora es preciso contar con la aparición aleatoria de una multitud de estructuras proteicas, además del ADN. Esto tiene los mismos problemas que el ADN, ya que las proteínas están hechas a base de aminoácidos que deben unirse en una secuencia determinada (como las bases nitrogenadas del ADN). Si tomamos de nuevo una proteína pequeña que tenga únicamente 100 aminoácidos, resulta que la probabilidad de dar con la combinación correcta es mucho más baja que la de una entre mil millones de Dawkins (Dawkins afirma rotundamente que ésta sería la probabilidad en su 'The God delusion'). De hecho, la probabilidad es de una entre 200100


"Dawkins nos espeta la benigna probabilidad de una entre 1.000.000.000, pero si hacemos el cálculo para una pequeña proteína tenemos que la probabilidad de obtenerla por azar es de una entre 12.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.
000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.
000.000.000.000 (disculpen que lo escriba in extenso, de este modo pueden comprobar más fácilmente la diferencia abismal entre la cifra arrojada por Dawkins y la cifra real). No es necesario ser un científico o un estadístico para ver que el número de ceros entre ambas cifras es diferente. 


"(Pero) Como una célula no puede funcionar con una miserable proteína (del mismo modo que tampoco puede funcionar con una miserable cadena de ADN), resulta que la probabilidad combinada de la aparición por azar de las proteínas necesarias para formar incluso la célula más simple es INCALCULABLE.
Al igual que con el ADN, lo mismo sucede con las proteínas, se puede rebajar esta improbabilidad. Pero, del mismo modo, hemos de tener en cuenta los factores que aumentaban la improbabilidad en el caso del ADN. Pero incluso esto podría ser irrelevante, porque resulta que las estructuras proteicas de la célula no pueden replicarse sin la ayuda de ADN, lo cual nos pone frente a lo que en los estudios sobre el origen de la vida, se conoce como el problema del huevo y la gallina... Para funcionar, una célula necesita tanto el ADN como las proteínas, la aparición e integración de ambos a la vez empuja los límites de la improbabilidad hasta lo inimaginable.

"¿Con una probabilidad tan, tan baja que es quizás lo más cercano a imposible que uno pueda pensar ¿de dónde sale la ilimitada fe de Dawkins en el azar? Para empezar, él cree que no tiene que probar nada
(por supuesto, "la carga de la prueba" cae siempre en el teísta, ¿verdad? :-) a pesar de que el teísta tiene a su favor las ciencias matemáticas). 'Por improbable que parezca', tranquiliza Dawkins a sus lectores respecto al origen de la vida, 'sabemos que tuvo lugar en la Tierra, porque estamos aquí'... (¿?¿?)



"Eso no es un argumento. Es, como mucho, una suposición disfrazada de demostración. De nuevo vemos la falacia de una petitio principii...

"Desgranando su discurso, podríamos resumirlo, más o menos del siguiente modo (tomando prestada la caricatura que él mismo hace de un teísta en 'El espejismo de Dios'):




-Te apuesto a que puedo demostrarte que la vida surgió por azar.
-¿Qué? A ver.
-Por improbable que parezca, sabemos que la vida surgió por azar en la Tierra porque estamos aquí. ¡Ahí lo tienes!¡No hace falta Dios! Todos los teístas sois tontos.
 
:-


Scott Hahn y  Benjamin Wiker
Catedrático de Teología y Profesor de Ética, respectivamente.
Autores de "Dawkins en observación. Una crítica al nuevo ateísmo", 2008
Págs. 43-48 

 (Paréntesis en gris de la autora)



Es cierto, Scott Hahn y Benjamin Wiker son expertos en temas de Ciencia, pero no son científicos... A este típico argumento ad hominem de un buen número de ateos, -que se niegan simplemente a considerar muchos postulados sólo porque no vienen de trabajadores de la Ciencia-, el teísta debe contestar que Dawkins tampoco es filósofo ni teólogo (ni sabe apenas nada de estos temas) y se lanza a filosofar y teologizar sin el menor complejo, algo que no es obstáculo para que sus seguidores crean sus afirmaciones como si se tratara del Oráculo de Delfos. Si los ateos aceptan sin más las disquisiciones filosóficas de Dawkins, que no es filósofo ni sabe nada de filosofía, deberían, -si son tan justos y parciales como pretenden-, aceptar también las premisas de Hahn y Wiker sobre Ciencia, aunque no sean científicos.

O eso, o no son tan parciales y justos como pretenden :-)



"Imagina alguien que pontifica en Biología pero cuyo único conocimiento de la materia es el 'Libro de los Pájaros Británicos', y tendrás una idea bastante aproximada de lo que se siente al leer a Richard Dawkins cuando habla de teología. Los racionalistas confesos como Dawkins (y Russell) a menudo son los menos capacitados para entender lo que critican, puesto que no creen que haya nada que aprender, o al menos nada que merezca la pena entender. Por esta razón nos presentan, invariablemente, caricaturas de la fe religiosa que avergonzarían a un estudiante de primer curso de Teología. Cuanto más detestan la religión, más disparatadas son sus críticas. Si tuvieran que dar su opinión sobre la fenomenología o la geopolítica del sudeste asiático, estudiarían el tema en profundidad. Pero cuando se trata de Teología, parece que vale con cualquier manida patraña"


Terry Eagleton

Escritor y crítico literario inglés de ideología marxista

Catedrático de Teoría Cultural en la Universidad de Manchester 

  Autor de "Razón, fe y revolución", 2012



Más críticas a Richard Dawkins y a su proverbial optimismo :-) AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ


Francis Collins, el científico perplejo


"Uno puede ser un científico riguroso y a la vez un creyente serio en un Dios trascendente... Mis investigaciones me dieron la oportunidad de vislumbrar a Dios cuando se ven por primera vez esos 3,1 billones de letras del "libro de instrucciones" (el ADN), que transmite toda clase de información y de misterios concernientes a la humanidad... No es posible mirar página a página este libro sin sentirse perplejo, lleno de expectación, y reconocer una mente superior: Dios"


Francis Collins
Médico y genetista
Director del National Institutes of Health
Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2001 por su trabajo en el descubrimiento de la secuencia del genoma humano
Autor de "¿Cómo habla Dios? Evidencia científica de la fe"



http://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/d/d8/Language_of_god_francis_collins.jpg 


El Dios velado

el dios velado hombre y universo

"Todas las cosas ocultan algún misterio; todas las cosas son velos que ocultan a Dios"


Blaise Pascal
Físico, matemático y filósofo francés
Célebre, entre otras, por sus aportaciones sobre la Teoría de la Probabilidad  


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