Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que no debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.

Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros u otro tipo de publicaciones de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Aquí encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe que incluye también todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio. Sólo los textos escritos en caracteres grises son de mi autoría. Si desean reproducir éstos en otros blogs o páginas web, indiquen, por favor, el lugar del que proceden. Gracias.

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Aún no tenemos ni idea de cómo funciona el mundo. Samuel Graván. (Los límites de la Ciencia II)

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Los incisos en gris son de nuestra autoría.


"Aún no tenemos ni idea de cómo funciona realmente el mundo. 

Hemos avanzado sin duda mucho desde el origen de la ciencia, pero aún quedan casi las mismas preguntas por responder que al principio: el avance descriptivo ha sido lo que ha predominado (lo que ha permitido el gran avance tecnológico que todos disfrutamos), pero el avance explicativo en profundidad como tal ha sido muy escaso.  

Conocemos miles de leyes, teorías y principios; y podemos describir y prever de un modo maravillosamente preciso gran parte de los fenómenos del mundo gracias al uso del lenguaje matemático. Esto ha posibilitado un avance tecnológico espectacular. 

Sin embargo, y esto es muy importante, no hay hoy día una mejor explicación para comprender por qué el mundo se comporta de este modo tan bien previsto que la que hubiera hace casi tres mil años. Ya en aquel entonces un filósofo griego llamado Demócrito propuso la hipótesis del átomo (es decir, reducir grosso modo todo fenómeno observable a la interacción de pequeños constituyentes indivisibles moviéndose en un espacio vacío), y es, de hecho, una propuesta casi equivalente a la moderna teoría de cuerdas (y al modelo estándar de partículas de la que la teoría de cuerdas deriva). Casi tres mil años han trascurrido, y no se ha avanzado lo más mínimo en el conocimiento real del porqué del mundo, terminando explicativamente todo casi en el mismo punto donde empezó.  

Se puede comprender que la razón de este estancamiento explicativo milenario se debe, igual que en el caso del límite práctico descriptivo, a la necesidad empírica del proceso (no es posible hallar los datos empíricos que se necesitarían para el conocimiento). Una necesidad que la ciencia básica entendida como método hipotético-deductivo arrastra desde hace siglos, y que la limita siempre por este requerimiento de contrastación (obligarse siempre a intentar refutar y evidenciar de un modo experimental las consecuencias de las hipótesis). 

Sin embargo, esta contrastación es cada vez más difícil de alcanzar de modo práctico para justificar la descripción del fenómeno inmediato, y, además, es imposible de alcanzar en teoría para avanzar científicamente en el terreno explicativo en profundidad.  

Tenemos, resumiendo, lo siguiente:
 
1) La ciencia básica está limitada de modo práctico a la mera descripción del mundo
(es decir, conocemos relativamente bien las agencias, pero ignoramos si hay agente :-), aunque tampoco nos podemos permitir descartar completamente a ese Agente o Causa; las "agencias" por el momento "flotan" en el vacío -nunca mejor dicho-, entre otras razones de menor peso, porque no conseguimos encontrar la Causa Necesaria de este objeto contingente -y, por tanto necesitado de Causa- que es el universo). Es así, por el coste experimental y por el hecho de que cada vez los mayores costes resultan en un menor aumento de precisión. Esto hace que, en mi opinión, poco más se vaya a avanzar los próximos años en cuanto a la identificación (enumeración) de leyes, teorías y principios que sean verdaderamente  nuevos y revolucionarios.  

2) La ciencia básica está limitada teóricamente a la explicación (el porqué) del modo en que esas leyes y principios detectados (de modo descriptivo) funcionan del modo en que lo hacen (y no de otra manera, o de ninguna manera en absoluto). Uno puede, por ejemplo; conocer y comprender la formulación matemática (descriptiva) del principio de acción mínima, y no obstante, no tener ni idea de por qué el universo funciona de este modo observado y no de otra manera diferente. Y lo mismo aplica al resto de leyes, principios, teorías, etc.
 
En pocas palabras: el ser humano, mediante el método científico tradicional, está limitado en la práctica a alcanzar un conocimiento descriptivo del mundo solamente hasta una cierta precisión máxima insalvable. Lo imponen los limitados recursos disponibles en el planeta (matemáticamente hablando: este límite puede rondar nueve o diez decimales, o alguno más en el futuro).  

Por otra parte, el ser humano está limitado a un conocimiento explicativo nulo en cuanto al porqué (el qué y el para qué) de las leyes y principios detectados en este comportamiento regular (ley) identificado en el fenómeno: sabemos con mucha precisión que la energía se conserva (descripción de un hecho regular), pero no sabemos por qué lo hace en lugar de no hacerlo, ni qué supone esta conservación, ni tampoco para qué sirve que tal conservación suceda (si es que sirve para algo). Es decir; que no conocemos la causa (con mayúsculas) de este comportamiento regular del fenómeno tan precisamente descrito y constatado. 

Y es este es el verdadero problema en el conocimiento explicativo del mundo: que no conocemos (ni podemos conocer) empíricamente la causa (que trasciende) la regularidad fenoménica observada. Porque es un hecho que las cosas suceden, y que suceden de un modo muy concreto; es decir; se percibe que el fenómeno es, y que se comporta de un modo regular y previsible, y por lo tanto dicho ser y dicha regularidad requieren de una explicación: algo que dé cuenta de por qué el mundo es, se mueve y se comporta de este modo observado y no de otro manera cualquiera, o incluso que no sea o que sea de un modo absolutamente caótico no regular (sin leyes ni principios).  

No vale, por lo tanto, con cruzarse de brazos ante la mera (y precisa) identificación de la regularidad, sino que hay que pretender más: un conocimiento sobre qué puede producir esta regularidad tan concreta en lugar de otra cualquiera, amén de tener que darse cuenta del porqué hay algo (fenómenos) que se comportan regularmente en lugar de no haber nada o no haber regularidad (ambas situaciones lógicamente congruentes).
 
Pero claro, para conocer qué crea el fenómeno y cómo se motiva su regularidad dinámica, además de comprender por qué se produce todo de este modo tan concreto, y también para qué sucede todo esto del modo en que lo hace (o demostrar que no hay un para qué); hay que salir (trascender) el propio fenómeno del que formamos parte. 
 
Es decir; que para explicar el mundo de un modo equivalente al "científico" tradicional, habría que poder "salir" del Universo y observar qué hay ahí para poder contrastar empíricamente las hipótesis que nos podamos haber hecho. En otras palabras: para lograr tal conocimiento explicativo necesitaríamos poder obtener datos empíricos de esa realidad supra-fenoménica. 
  
Sin embargo, creo que es evidente que esta posibilidad escapa absolutamente de nuestro poder como meros sujetos evolutivos creados dentro (y desde) el propio fenómeno, y limitados por tanto empíricamente a este mismo conjunto fenoménico del cual participamos y que da forma al Universo. 

(O, como hemos indicado en otras ocasiones, el personaje del videojuego -el hombre- tendría que salir del videojuego para echar un vistazo al Programador :-). En principio parece complicado, sobre todo si pretendemos hacerlo sólo con la ayuda del método científico, descartando el apoyo de cualquier otra disciplina). 

Esto hace que buscar cualquier explicación (un qué es, por qué es, o para qué es) sobre el cómo observado en cualquier proceso fenoménico es algo que la ciencia hipotético-deductiva no pueda afrontar (al ser imposible el paso experimental de contrastación de hipótesis). Si es así, proseguir esta indagación en el conocimiento queda limitada, por lo tanto, a la pura racionalidad. Si se quiere quedaría abocada a comportarse de forma similar a lo que constituye una rama filosófica denominada tradicionalmente como Metafísica. Pero la metafísica ya no es ciencia y en ella queda fuera de cuestión cualquier intento de pretender refutar o contrastar estas hipótesis propuestas. 

(Y, como "ya no es ciencia", muchos, simplemente, deciden que la  Causa Inteligente de este objeto asombrosamente sagaz y "abrumadoramente ordenado" (según Hawking) que es el universo, no existe. Les propongo un símil, algo tosco, pero ilustrativo: imaginemos que sabemos que detrás de mi casa hay un solar cerrado donde nunca se ha construido nada. Yo postulo que en el suelo terroso de ese solar, en primavera, deben brotar algunas margaritas. ¿Por qué postulo esto? Pues, por una razón sencilla: por simple observación, pues en los terruños montaraces, en primavera, yo veo que suelen nacer espontáneamente algunas margaritas (y también veo, como lo ve usted, que los objetos contingentes, invariablemente, tienen una causa). Pero, hagamos alarde de una procelosa imaginación y supongamos que no hay manera humana ni divina de acceder a ese solar que está detrás de mi casa. ¿Qué hacemos entonces con mi postulado? Pues decidimos que, ya que no podemos acceder y verlas con nuestros propios ojos, ahí no hay ni habrá nunca margarita alguna, aunque sea primavera y aunque sea lógico postular que sí las hay. No las vemos, no están. Y si crees lo contrario, eres un supersticioso mentecato :-))
 
 
Precisamente esta (para algunos) desagradable limitación en la posibilidad de verificación experimental que hace de la ciencia “metafísica”, es lo que llevó la metafísica al olvido. Es el estigma que la llevó al olvido durante casi todo el siglo XX, eclipsada por completo por el firme y preciso triunfo descriptivo sobre cómo se produce y regulan los fenómenos en el mundo y, además, por el enorme avance tecnológico a la que esta precisa identificación predictiva condujo. El pragmatismo se impuso, y nada que no fuese ciencia parecía merecer la pena de tenerse en cuenta.
 
Pero como venimos diciendo, los límites empíricos prácticos comenzaron a alcanzarse hace ya casi tres décadas, y desde entonces, con estos límites a la vista, la "ciencia" no tuvo más remedio que empezar a hacer literalmente (aunque de un modo velado) filosofía o metafísica.  

El ejemplo más famoso de esta filosofía "científica" nace precisamente con la teoría de cuerdas en un intento por rebasar el  modelo estándar de partículas; una teoría la de cuerdas eminentemente matemática (racional) que no tiene apenas posibilidad de ser evidenciada experimentalmente; nunca en la práctica, pero incluso muchos defienden que ni siquiera en teoría...

El hecho que parece imponerse es que, antes o después, no habrá más escapatoria que la vuelta a la filosofía, o mejor dicho, a una reformulación del método científico tradicional, de modo tal que permita a la especulación racional ingresar y participar en las propuestas teóricas de la ciencia".

 Samuel Graván Pérez
Ingeniero por la Universidad de Cádiz
Es columnista habitual en Tendencias21

Tienen el artículo completo aquí.



Si leen el artículo del que hemos extraído estos párrafos, verán que Graván (que es agnóstico) propone al final del mismo una curiosa "solución", drástica y muy traída por los pelos, para este problema tan peliagudo y, en principio, inabordable, como es la progresiva aceptación por parte de la clase científica de que la Ciencia no podrá explicar nunca la verdad última (un fenómeno, este de la aceptación, por cierto, relativamente reciente; hace sólo quince años la llamada 'ciencia promisoria' campaba por sus respetos). A mi parecer, esta supuesta solución es puro existencialismo, o sea, una idea "nueva" bastante vieja. Aun así, podría ser una opción válida para aquellos que "necesitan" que Dios no exista, dicho sea esto con respeto y sin el menor asomo de ironía. Invitamos a nuestros amigos escépticos a que la contemplen por sí mismos, por si les sirve de alguna ayuda. Lean el artículo de Tendencias.

Por otro lado, el lector teísta se habrá enfrentado en más de una ocasión al argumento típico del ateo respecto al tema que estamos tratando, y que tratamos a menudo en nuestro sitio, sobre las deficiencias del método científico. El ateo suele indicarnos

"Que la Ciencia no pueda explicarlo todo no significa que Dios exista, eso es una falacia".

Amigo cientifista, si usted comienza nuestro debate acerca de la existencia o no de una Inteligencia Primordial espetándome sin más: "Sólo lo que la ciencia dictamine como real, es real: Dios no existe porque la ciencia no lo ha encontrado", es usted mismo quien no me deja otra opción que mostrarle cuáles son los límites de esa sola disciplina en la que descansa toda su esperanza. No me deja otra salida. Si la única criba que usted usa para "separar" lo real de lo irreal tiene agujeros y desperfectos, no es una falacia recordarle que usted NO SABE si por esos agujeros se está escapando algo tan real como fundamental que la criba defectuosa no pudo retener. Y esto no significa en modo alguno que yo no sienta la misma fascinación y respeto que usted siente por la Ciencia, pero, si usted primero me asegura que alguien que está cribando trigo no va a dejar escapar ni un solo grano bueno al montón de paja desechable, para, justo después, reconocer que la criba tiene agujeros del tamaño de un puño, o usted es un iluso o está tratándome a mí como si lo fuera :-) O se está autoengañando y, de nuevo, pretende que la autoengañada soy yo.



No me ataque, ya de entrada, señor ateo cientifista, con ese argumento facilón de la ciencia-omnisciente-que-no-encuentra-a-Dios. Si usted no lo hace, le prometo que yo seré una buena chica y no le apuntaré los muy evidentes fallos de ese argumento :-) En su mano está.





Disculpen las mayúsculas.
Ver también:

Los límites de la Ciencia
El fundamentalismo científico, una forma de pseudociencia
Los guardianes de la ortodoxia, o como convertir un paradigma en una camisa de fuerza
El orden en la Naturaleza no es ilusorio
Los dogmas de la Ciencia
El cientifismo, caricatura de la Ciencia
El murciélago de Thomas Nagel
Richard Dawkins y los burros voladores
El modo de hacer ciencia hoy tiene mucho del sistema capitalista
La objetividad a juicio


Todas las entradas sobre el cientifismo, incluida ésta, aquí.

Más citas con foto en nuestra Galería.

Bibliografía.


El modo de hacer ciencia hoy en día tiene mucho del sistema capitalista. M. L. Corredoira

ciencia y religion frases corredoira

Extrajimos esta cita de la entrevista concedida por el doctor Corredoira al diario digital "Diagonal". Clic en el enlace para verla completa.

La fotografía usada para realizar el montaje la tomamos de aquí.
Si alguien considera que no debimos utilizarla, por favor, póngase en contacto con nosotros a través del correo que aparece en la barra lateral. La eliminaremos de inmediato.

También citábamos a Martín López Corredoira en este post.

 Recordamos a nuestros lectores que el doctor Corredoira se declara abiertamente materialista y ateo. Dado que, en la actualidad, el ateísmo cientifista se sustenta, básicamente, en la interpretación en clave materialista de los datos obtenidos hasta el momento por la ciencia, su declaración nos resulta particularmente honesta... Y contradictoria.




Ver también:

La revisión por pares es un obstáculo para el avance de la Ciencia

No podemos dejar que Dios cruce la puerta
El ateísmo al servicio del Capital
La filosofía materialista aliada del capitalismo
El Dios probable y el capitalismo cientifista
La ciencia será siempre una búsqueda, jamás un descubrimiento real
Cuando la ciencia se vuelve ideología
Al materialismo se le ha muerto la materia 



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Bibliografía.


El cientificismo se está convirtiendo en una lacra. Javier Peteiro

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"La ciencia, además de desvelar el orden, la belleza del cosmos, sus leyes y contingencias, sostiene cualquier filosofía intentada para comprender en dónde estamos y qué somos. Pero la ciencia es la base para un relato, no el relato mismo ni mucho menos el único. Los llamados a sí mismos “escépticos” en blogs, sociedades, círculos, revistas, etc. hacen, sin embargo, de la ciencia apología y única narración. Desde esa apología, que la ciencia no precisa por bastarse a sí misma, se propicia un discurso único en el que parece repetirse un viejo postulado eclesiástico enunciado de otro modo: fuera de la ciencia no hay salvación. 

Es desde ese supuesto aval científico como única verdad que los “escépticos” despreciarán todo lo que no sea científico y predicarán la conversión de los descarriados al único saber verdadero que ellos detentan. 

Estamos ante una nueva forma de religiosidad con sus sacerdotes cientificistas, como (Richard) Dawkins. Ante ella, hay grados de pecado. El peor es incurrir claramente en la práctica de las abundantes pseudociencias (astrología, “ciencias ocultas”, homeopatía, magnetoterapia, ufología, etc.). Toda lucha es poca ante el pecado.

Los "escépticos", en guerra contra los “magufos” y demás atolondrados, consideran que muchos adultos siguen en minoría de edad...

Los “escépticos” son tan simpáticos en su actuación como los conductores de programas dedicados a lo paranormal, pero mucho más inquietantes. Y es que ellos deciden sobre el bien y el mal, llamándole ciencia a lo que es (y a veces a lo que no es por falta de reproducibilidad o contaminación por fraude) y “magufada” a lo que no es ciencia. Si sólo la ciencia vale como cosmovisión, si desterramos lo no científico, ¿qué haremos con la Medicina, que no es propiamente una ciencia aunque se sustente en ella? Porque la Medicina se centra al final en una relación subjetiva informada por la ciencia. Si desterramos lo no científico, ¿qué haremos con el Psicoanálisis, surgido de la ciencia aunque no sea ciencia? ¿o con la Historia (aunque haya quien se empeñe en verla científica)? ¿o con la Literatura? Y, finalmente, ¿qué haremos con la Filosofía, que parecerá a muchos neopositivistas ingenuos un arcaico juego de palabras rozando lo mítico?

Son muchos quienes prentenden hacer de la ciencia misma una religión, la única verdadera. La tentación inquisitorial está así servida. No sería extraño ver en un futuro próximo iniciativas parlamentarias dedicadas a fortalecer ese relato único pretendido. 

Los "escépticos" tienen, a su pesar, su cosmovisión, pues ésta es, por ingenua que resulte, consustancial al ser humano: sólo su visión es correcta y ha de imponerse mediante el desprecio y la prohibición de cuanta “magufada” se detecte.

Los “escépticos” parecen ignorar que la ciencia precisa de una creencia básica en algo que la trasciende. Es precisa una fe fundamental en la isotropía e invariancia de lo legal físico, en el poder de la inducción e incluso en la garantía de la articulación deductiva lógico-matemática.

La negación del mito es imposible. La renuncia al mito clásico nos arroja en manos del mito del constante progreso, un progreso que, sin restricción ética (no científica), puede acabar matándonos a todos en sentido literal, como civilización e incluso como especie. Después no habrá vuelta atrás. Si la ciencia es maravillosa, el cientificismo se está convirtiendo en una lacra".


Javier Peteiro
Bioquímico y doctor en Medicina
Jefe de la sección bioquímica del complejo hospitalario universitario de A Coruña

"El Señor del Azar". Manuel Alfonseca vs Richard Dawkins. (Leído al pasar VI)

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"¿A más Azar, menos Dios?"


Hacía tiempo que no añadíamos ninguna entrada nueva a nuestra sección "Leído al pasar" y, la verdad, lo echábamos de menos :-) Hemos decidido retomarla hoy con algunos párrafos recopilados a partir de uno de los siempre apasionantes debates que tienen lugar en el blog de Manuel Alfonseca "Divulgación de la Ciencia". Aunque la charla tuvo lugar hace más de dos años, su interés radica en que uno de los debatientes reúne todas las características propias del ateo tipo. De hecho, con todos mis respetos hacia él, casi parece un cliché, de ahí que resulte tan interesante para nuestro sitio, por su capacidad representativa: nuestro cientifista tuvo la habilidad de resumir en unas pocas frases las líneas maestras del ideario de ese movimiento pseudoescéptico denominado Nuevo Ateísmo, de tal forma que casi podríamos afirmar que su intervención supone un magistral compendio de "El espejismo de Dios" o cualquiera de las otras "biblias" del neoateo. El mismo Dawkins podría haber escrito esos párrafos y me atrevería a afirmar que con las mismas palabras. Mismas expresiones, misma retórica, mismas analogías, mismas falacias.

Alfonseca se lo "merienda" en cinco asaltos. No se lo pierdan :-)

Los incisos en gris son nuestros.


***


He aquí los argumentos del "escéptico":

"Sobre el argumento de la existencia de Dios no es cierto que sea igual de probable que la existencia del Universo. La probabilidad de la existencia del Universo es 1, pues existe y lo medimos con nuestros aparatos de medida obteniendo los mismos resultados independientemente de la persona que lo haga.

Por otro lado, la probabilidad de Dios es muy pequeña, pues no tenemos ninguna prueba de su existencia, aparte de que hay multitud de versiones, digamos que cada uno tiene su versión.

Sobre el origen del Universo... también podemos especular que, o bien, el Universo no ha tenido un principio por lo cual la existencia de Dios es irrelevante, o lo ha tenido y, al ser también el inicio del tiempo, no tiene sentido hablar de lo que había antes del Universo porque no existe ese antes y, por lo tanto, tampoco se requiere de un Dios que estuviese en ese antes. 

(Esta última, como sabrán, fue durante un tiempo la postura de Stephen Hawking, fue él, junto a otros físicos menos conocidos, quien popularizó la idea de que 'es absurdo preguntarse por lo que pasó antes del Tiempo' -o qué hay al norte del Polo Norte, ¿recuerdan? :-)-, ese mantra que los nuevos ateos repiten sin cuestionarlo; Hawking, en definitiva, y contradiciendo a Einstein, estableció por nosotros cuál es el punto exacto en el que debemos dejar de hacernos preguntas. Curiosa y afortunadamente para todos, él mismo decidió no seguir su propio consejo y todavía hoy continúa "absurdamente" :-) preguntándose qué rábanos ocurrió "antes" del Big bang. El físico Antonio F. Rañada cuestionaba aquí otra popular teoría de Hawking -y de Lawrence M. Krauss a quien dedicaremos pronto un post para él solito :-)- sobre un universo surgido de un vacío cuántico. Un vacío cuántico que ambos -Krauss y Hawking- pretenden que es la "nada"). 

Sigue nuestro ateo:
 
De cualquier forma, por concretar, ¿de qué Dios hablamos? Porque el Dios cristiano es uno de los más recientes (recordemos que el hombre como especie) está en la tierra entre de 200.000 y 800.000 años, y seguramente han habido muchas religiones, la mayoría de ellas politeístas.

Creer en el Dios cristiano no niega la existencia de Sedna, la diosa del mar inuita, o los múltiples dioses del Asatrú (Neopaganísmo Germánico), tales como Odín o Thor (y le hablo de religiones minoritarias que aún siguen siendo practicadas), ¿un cristiano no es ateo de estas religiones?

Imagínese que aún siendo la misma persona, desde muy joven se hubiese criado en la India, ¿piensa que su espiritualidad sería impermeable al entorno y acabaría siendo cristiano?"



Respuestas del profesor Alfonseca:


"'La probabilidad de Dios es muy pequeña, pues no tenemos ninguna prueba de su existencia'

La conclusión no se sigue de la premisa. Supongo que, pensando así, dirás también que 'la probabilidad de la existencia de inteligencias extraterrestres es muy pequeña, pues no tenemos ninguna prueba de su existencia.' Hay que ser coherente. Yo más bien diría: 'Si no tenemos pruebas de la existencia de algo, no se puede hablar de probabilidades.' Dawkins falla aquí.

Por otra parte, su argumento entero cae por tierra cuando se ve que, en otras condiciones, es falso. Esencialmente, su argumento viene a ser una forma modernizada del argumento clásico: 'La evolución de la vida se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Dios no exista'.

Ahora, consideremos este experimento mental. Yo trabajo en el campo de vida artificial, y utilizo algoritmos genéticos y selección natural para simular la evolución en mis mundos simulados. Supongamos que algún día consigo que en mis programas aparezcan seres inteligentes. Aplicando el argumento de Dawkins, esos seres podrían decir: 'La evolución de la vida en nuestro mundo se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Manuel Alfonseca no exista.' Es el mismo argumento, pero en ese caso la conclusión es evidentemente falsa. Ergo... (Pueden consultar una explicación más extensa de este experimento en esta entrada de su blog, extraemos para ustedes estos interesantes pasajes:


Existe una rama de la informática (la programación evolutiva) que construye programas de ordenador inspirados en la evolución biológica. Se habla de vida artificial cuando estas técnicas se emplean para construir sistemas de agentes que remedan el comportamiento de los seres vivos. Simulando colonias de hormigas, por ejemplo, se arroja luz sobre el comportamiento de enjambres de seres que actúan juntos, lo que permite formular hipótesis sobre la aparición de entidades de nivel superior, como los organismos pluricelulares o las sociedades humanas.

Un experimento de vida artificial es un ejemplo de diseño inteligente por parte del programador, pero los agentes interaccionan bajo el control de algoritmos seudo-aleatorios, es decir, de algo parecido al azar. Ahora bien, Gregory Chaitin demostró que azar y seudo-azar son matemáticamente indistinguibles. Si alguna vez aparecieran agentes inteligentes en estas simulaciones, no podrían deducir la existencia del programador por experimentación, pues está fuera de su mundo, y podrían llegar a la conclusión falsa de que su existencia es consecuencia del azar. De igual manera, nosotros tampoco podemos demostrar la verdad ni la falsedad de la hipótesis que afirma que el universo no ha sido diseñado por nadie. Por lo tanto, dicha hipótesis debe considerarse extra-científica.

 Dejemos que el profesor continúe contestando a nuestro amigo ateo:
 

'La probabilidad de la existencia del Universo es 1, pues existe.'  

Perdón. Un objeto puede existir aunque la probabilidad de su existencia sea cero. Esto es algo elemental en el cálculo de probabilidades. Todo el que trabaja en el campo de la existencia de seres extraterrestres sabe que nuestra existencia no impide que su probabilidad pueda ser cero. Hay muchas publicaciones donde esta afirmación puede apoyarse. Citaré una: "The concept of probability is problematic in the context of existence of only one object. Problems arise in applying the idea of probability to cosmology as a whole — it is not clear that this makes much sense in the context of the existence of a single object which cannot be compared with any other existing object." (Issues in the Philosophy of Cosmology, George F. R. Ellis, 2008). 


(Les traducimos el texto de Ellis: 'El concepto de probabilidad ya es problemático en el contexto de la existencia de un solo objeto. Los problemas crecen si se aplica la idea de probabilidad a la cosmología en su conjunto -no está claro que tenga sentido en el contexto de la existencia de un solo objeto que no puede ser comparado con ningún otro objeto existente'. La traducción es nuestra, disculpen los posibles fallos').
 


'Sobre el origen del Universo... también podemos especular que, o bien, el Universo no ha tenido un principio por lo cual la existencia de Dios es irrelevante...' 

Parece que mucha gente no sabe que Santo Tomás de Aquino llegó a la conclusión de que la existencia de un principio del universo es irrelevante para la existencia de Dios. La cuestión fundamental es que la mera existencia del universo exige un creador, tenga aquél principio o no. Porque (utilizando la terminología atea del siglo XIX): 'Todo objeto físico exige una causa. El universo es un objeto físico (como demostró Einstein cuando describió su evolución con una ecuación matemática). Luego el universo exige una causa.El filósofo de la Ciencia Francisco Soler Gil nos habló extensamente de esa imposibilidad de escapar al hecho incontrovertible de que el universo, con comienzo o sin él, es un objeto, y que, por tanto, necesita una causa. Las entradas aquí y aquí.
 
¿Por qué un Dios y no muchos? 


Es un hecho que las religiones politeístas tienden a convertirse en monoteístas a lo largo del tiempo. Así, de la religión pagana greco-romana los filósofos griegos como Platón y Aristóteles pasaron al monoteísmo filosófico. Así también, en la religión hinduista politeísta el Baghavad Gita presenta una figura del Dios supremo (Vishnu-Krishna) de quien procede todo lo demás. No hablo de las religiones chinas porque tienden a ser religiones ateas, como el budismo Hinayana.

¿Somos ateos del resto de las religiones? 


Rotundamente no. Ninguna religión (exceptuando quizá las sectas diabólicas) representa el mal o el error absoluto, todas contienen muchos elementos de verdad. Creer en el Dios de los cristianos no significa negar la existencia del Dios de los musulmanes, por ejemplo. De hecho, ambos decimos hablar del mismo Dios, aunque no estemos de acuerdo en cuestiones teológicas concretas...  (Respecto a los antiguos dioses) Recuerde que los antiguos cristianos creían en la existencia de los dioses paganos (los consideraban demonios). Hoy que prácticamente nadie cree en su existencia, tiene usted razón, todos somos ateos respecto a ellos. Pero este argumento me recuerda el de C.S.Lewis respecto a la persecución de las brujas en el siglo XVII: no es que nosotros seamos más tolerantes, es que ya no creemos que las brujas existan


(Permítanme otro inciso, aunque sé que ya van siendo muchos: personalmente, nunca he comprendido bien la obsesión de los nuevos ateos con el hecho de que la gente haya adorado a múltiples dioses a través de la Historia. ¿Por qué unos sujetos tan entusiastas de la teoría de Darwin no entienden que la evolución es algo consustancial a todo ser vivo y, por ende, al ser humano, y que tal evolución no tuvo por qué circunscribirse exclusivamente al ámbito de la biología, sino, como es natural, también al de las ideas y los conceptos, concretos o abstractos, incluida la forma de entender el mundo y el universo, y a la lenta, pero progresiva comprensión de lo inefable? Es más ¿de qué modo la existencia de una multitud de dioses olvidados 'prueba' que no hay una Inteligencia tras el universo ahora? La intuición de que todo lo que existe procede de algún Creador y que la vida no surgió de la nada, es tan antigua como el hombre mismo, prácticamente nació con él; la intuición es la misma, la creencia en la Causa de tan patente efecto es la misma, pero cada cultura dio forma distinta a la manifestación física e idiosincrática de esa intuición. ¿Cuál es el problema? 


León Tólstoi tampoco entendía este conflicto :-), lo explicábamos aquí). 


¿Sería yo cristiano si hubiese nacido en la India? 

¿Habría sobrevivido el imperio romano de Occidente si Teodosio no lo hubiese dividido entre sus dos hijos? Este tipo de preguntas (¿qué habría ocurrido si las cosas que han pasado no hubiesen pasado?) sólo me parece útil como argumento para una novela; me parece ocioso para la discusión filosófica. Lo que ha pasado ha pasado y ya no tiene remedio. No perdamos el tiempo discutiendo lo que habría podido ocurrir".



es Ingeniero en Telecomunicación, 
catedrático, divulgador y novelista. 
Actualmente es profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid.


***
  

Hemos reordenado los párrafos para facilitar al lector la comprensión de todo el hilo sin tener que transcribir la conversación completa que pueden ver aquí. De todos modos, si alguno de nuestros amigos ateos no ha quedado satisfecho con las explicaciones dadas, le invitamos a seguir debatiendo el tema con el doctor Alfonseca que siempre está presto a charlar de ciencia, fe y filosofía con sus lectores.

Eso sí, aténgase a las consecuencias :-), parafraseando a cierto conocido y ateísimo webmaster: "debatir con Alfonseca puede ocasionarle conflictos irremediables con sus dogmas".

😉

*** 

Ya, para acabar, les confieso que este pasaje me ha fascinado, por eso nos hemos permitido usarlo en el montaje con cita que encabeza esta entrada de hoy:


"Yo trabajo en el campo de vida artificial, y utilizo algoritmos genéticos y selección natural para simular la evolución en mis mundos simulados. Supongamos que algún día consigo que en mis programas aparezcan seres inteligentes. Aplicando el argumento de Dawkins, esos seres podrían decir: 'La evolución de la vida en nuestro mundo se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Manuel Alfonseca no exista".


Tradicionalmente, al Creador se Le han adjudicado miles de nombres. Solo el Islam, por ejemplo, Le otorga nada menos que noventa y nueve.

Ahora entiendo mejor por qué alguien llamó a Dios, tan poética como acertadamente,
 "El Señor del Azar".





Ver también:

¿Quién creó a Dios? La falacia de Dawkins
El espejismo de Dawkins
El gen egoísta... o no. 
El murciélago de Thomas Nagel
Los pensadores ateos critican 'El espejismo de Dios'.
La fe de Richard Dawkins
Richard Dawkins, el multiverso y los enanitos de jardín
Burros voladores :-)
La Razón irrazonable
Dios y los unicornios


Citamos a Manuel Alfonseca en todas estas entradas.

Todos los posts que aluden a Dawkins, incluido éste, aquí.

Más citas con frase en nuestra Galería.

Bibliografía


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